Resumen.
El contexto global actual, marcado por una alta interconectividad y una rápida evolución tecnológica, ha debilitado el orden internacional liberal. La creciente competitividad entre potencias, junto al aparente declive de la influencia estadounidense en el mundo, ha provocado que Washington emprenda un giro estratégico que no busca mantener una hegemonía indiscutible, sino más bien contener el expansionismo de las nuevas potencias en ascenso y así mantener un cierto equilibrio de poder que evite la que es ahora probable Trampa de Tucídides.
En este contexto, el tradicional “patio trasero” norteamericano, descuidado durante años, se ha convertido en foco de crisis políticas, económicas y sociales aprovechadas por potencias como China, Rusia e Irán para proyectar influencia.
Venezuela, en este sentido, se ha transformado en la última década en el epicentro geopolítico de la región, símbolo de esa pugna entre potencias que, combinado con una crisis estructural y la inestabilidad que esta está provocando en la región, la configura como un problema de seguridad estratégico que amenaza a la esfera de influencia establecida por EE. UU. ya en el siglo XIX con la Doctrina Monroe.
Palabras Clave.
Competencia geopolítica, multipolaridad, orden internacional liberal, seguridad estratégica, Venezuela.
Venezuela and the Reconfiguration of Hemispheric Power in the Multipolar Era.
Abstract.
The current global context, marked by high interconnectivity and rapid technological evolution, has weakened the liberal international order.
The growing competitiveness between powers, coupled with the apparent decline of U.S. influence in the world, has led Washington to undertake a strategic shift that does not seek to maintain an undisputed hegemony. Instead, it aims to contain the expansionism of the new ascending powers and thus maintain a certain balance of power that avoids the now probable Thucydides Trap.
In this context, the traditional American “backyard”, neglected for years, has become a focus of political, economic, and social crises exploited by powers like China, Russia, and Iran to project influence.
Venezuela, in this sense, has been transformed over the last decade into the geopolitical epicenter of the region, symbolizing this struggle between powers. This, combined with a structural crisis and the instability it is causing in the region, configures it as a strategic security problem that threatens the sphere of influence established by the U.S. back in the 19th century with the Monroe Doctrine
Keywords.
Geopolitical competition, Liberal international order, Multipolarity, Strategic security, Venezuela.
Para citar este artículo (APA 7ª edición):
Gómez, J. (2025, XX diciembre). Venezuela y la reconfiguración del poder hemisférico en la era multipolar. Minerva Institute. Documento de información 39/2025 . Enlace web y RRSS. Consultado 01/12/2025
Introducción.
Desde el ascenso de Estados Unidos como potencia a finales del siglo XIX, con el abandono del aislacionismo para dar paso a la Doctrina Monroe, el Caribe se constituyó ya desde el principio como la frontera inmediata de Estados Unidos y un anillo de seguridad que protege el golfo de México y la costa Atlántica.
Del mismo modo, su situación geográfica lo hace imprescindible para controlar las principales rutas marítimas y comerciales, incluyendo la protección del Canal de Panamá, que comunica a las flotas del Pacífico y del Atlántico, garantizando el dominio aeronaval estadounidense en la región y sirviendo, a su vez, de plataforma avanzada para la proyección hacia América del Sur, el Atlántico Central y África Occidental.
Aunque con el final de la Guerra Fría, la región perdió interés geoestratégico debido a la caída de la Unión Soviética, la actual presencia de potencias revisionistas se percibe como una amenaza directa para la hegemonía regional estadounidense.
En este sentido, Venezuela se ha transformado recientemente en el epicentro de la región, principalmente debido a su posición geográfica y a su inestabilidad político-institucional. Esta inestabilidad ha derivado en un problema de inmigración y en un aumento del crimen transnacional (relacionado con el narcotráfico), además de generar una tensión política entre ambos Estados que ha escalado hasta un posible enfrentamiento armado en los últimos días.
No obstante, al analizar el fondo de la cuestión, se deja entrever que la motivación estadounidense para una posible intervención en la región podría no venir motivada tanto por los problemas antes enumerados, sino más bien por ser uno de los escenarios de esa competición estratégica entre potencias.
La política exterior estadounidense y sus consecuencias.
Como se ha expuesto en la introducción, la tradicional política exterior estadounidense con respecto al Caribe siempre ha concebido esta región como el área de influencia natural de dicha potencia. No obstante, la persistencia de la influencia norteamericana ha variado a lo largo de los años, lo que provocó, en la década de los 90, una sucinta pérdida de importancia que ha permitido la introducción de nuevos actores en la región, debilitando la influencia natural estadounidense en la actualidad.
Si bien es cierto que las distintas estrategias de seguridad nacional estadounidenses reconocen a esa zona geográfica como prioritaria, las iniciativas abordadas para mantener esa pretendida esfera de influencia no han prosperado o han sido abandonadas. Sin embargo, la entrada de la Administración Trump parece proyectar un renovado interés en la región dentro del marco de la competición entre grandes potencias.
La nueva estrategia de seguridad estadounidense ha impulsado un giro estratégico que responde a la necesidad de mantener una esfera de seguridad a través de la proyección de poder, gracias a una combinación de poder blando y duro que parece haber situado a Venezuela en el epicentro de esta nueva estrategia (Bergmann y otros, 2025).
En cuanto a la pregunta de por qué Venezuela, aunque su posición geográfica y sus ricos recursos geoeconómicos hacen de este país un atractivo para proyectar influencia, una interpretación que prime los intereses económicos por encima de los securitarios resulta insuficiente. El razonamiento que aquí se desarrolla se basa en el Realismo de las relaciones internacionales, que dicta que los Estados, operando en un sistema anárquico, buscan maximizar su seguridad (su poder relativo) y no su riqueza.
Desde esta perspectiva, el problema venezolano puede llegar a concebirse como una amenaza existencial en tanto que:
- La debilidad institucional del Estado venezolano, junto con su aproximación a potencias revisionistas como China y Rusia, podría plantear el escenario hipotético en el que establezcan puntos de apoyo logísticos o bases de inteligencia amenazando directamente el Canal de Panamá o las rutas navales del golfo de México.
- La etiqueta del conflicto como la lucha contra el narcoterrorismo, promovido por la cúpula política venezolana y legitimado por las diversas investigaciones judiciales llevadas a cabo en Estados Unidos, que señalan a Nicolás Maduro como principal promotor del llamado Cártel de los Soles (US. Departament of State, 2025), ha sido instrumentalizada por la Administración Trump para definir la situación como una amenaza para la seguridad nacional que permite el actual despliegue militar.
- La articulación de un despliegue militar de estas características también se puede interpretar como un mensaje para los rivales de Estados Unidos, donde se muestra la voluntad de defender sus intereses, incluso, con el uso de la fuerza.
Por tanto, EE. UU. parece estar siguiendo las lógicas realistas para garantizar su seguridad, priorizando el mantenimiento de la esfera de influencia y negando el acceso a nuevas potencias revisionistas.
La escalada y sus repercusiones.
El 26 de marzo del año 2020, el Departamento de Justicia de EE. UU. presentó cargos penales contra Nicolás Maduro y otros catorce altos funcionarios de su gobierno por narcoterrorismo, conspiración para el tráfico de drogas, entre otros, iniciando así la escalada en una primera fase de coerción.
Una semana después, el presidente Donald Trump anunció en la Casa Blanca el despliegue adicional de medios militares para la lucha contra el narcotráfico. No obstante, no fue hasta agosto de 2025 cuando el Pentágono anunció el lanzamiento de la Operación “Lanza del Sur” con la justificación de proteger a Estados Unidos del tráfico de drogas, abatiendo incluso varias narcolanchas. A esto se sumó el aumento de la recompensa por la captura de Nicolás Maduro, que pasó de quince millones a cincuenta millones de dólares, intensificando la presión legal y el incentivo para su derrocamiento o captura.
En el marco de las operaciones llevadas a cabo bajo el auspicio de “Lanza del Sur”, el 24 de octubre el Pentágono anunció públicamente la orden de desplegar el USS Gerald R. Ford (CVN-78) en el grupo de ataque del SOUTHCOM con el objetivo de reforzar las operaciones en el Caribe, entrando oficialmente en la región el 16 de noviembre.
Dicho despliegue tiene una importancia notable en cuanto a la interpretación del mensaje que pretende enviar EE. UU., pues se trata de un buque que, junto a su grupo de escolta, ha participado en operaciones de combate reales en la región (donde los rebeldes hutíes, apoyados por el régimen iraní, tuvieron que hacer frente al derribo de drones y misiles de crucero). Esto implica que el grupo de ataque adquirió experiencia en la guerra contra enjambres de drones, pudiendo aplicar estas lecciones aprendidas sobre Venezuela. En otras palabras, Estados Unidos está realizando un despliegue en condiciones para iniciar acciones armadas en el marco de la presión ejercida para deponer al régimen venezolano.
Por el contrario, no debe despreciarse la importancia económica de los recursos venezolanos, pues, si bien es cierto que no parece ser la razón principal que puede motivar la intervención estadounidense, Venezuela posee una de las mayores reservas de petróleo del mundo. Este hecho cobra mayor importancia después de la prohibición de importar petróleo ruso a raíz de la guerra de Ucrania, además de que el país posee varios minerales críticos (como oro, hierro, bauxita y coltán) imprescindibles para la fabricación de baterías eléctricas (Käufer, 2022). Todo ello supone, al menos, un buen incentivo para mantener influencia en dicha región y una motivación adicional para lanzarse a tomar acciones de mayor envergadura.
Análisis prospectivo de una hipotética invasión a Venezuela.
Una posible invasión del territorio venezolano con el objetivo de derrocar al régimen político establecido necesita de un análisis multidimensional, pues intervienen variables legitimadoras como: la jurídica, política, militar y económica.
- La variable jurídica
Se trata de un factor que es imprescindible para intentar hacer una predicción más o menos acertada, puesto que se trata de la búsqueda de la legitimación nacional e internacional que necesita Estados Unidos para llevar a cabo cualquier acción.
Por su parte, la dimensión nacional parece cubierta en tanto que ya se ha iniciado el procedimiento judicial competente que desarrolla la instrucción de los cargos achacados a la élite política venezolana, relacionándola, además, con el Cártel de los Soles. Esto crea una situación conveniente para desarrollar un proceso de securitización de la situación, dando el casus belli necesario para iniciar una campaña armada sobre el territorio venezolano.
Por el contrario, la legitimación de cara al Derecho Internacional se torna más compleja debido al choque frontal con la prohibición de la guerra de agresión en las relaciones internacionales. Ahora bien, dicha prohibición entra en conflicto con el principio de Responsabilidad de Proteger (R2P), reconocido por las Naciones Unidas, generando una situación asimilable a un concurso de normas que puede aprovechar Estados Unidos para realizar una intervención humanitaria sobre Venezuela, existiendo precedentes jurídicos que abordan esta cuestión y que podrían ser de aplicación analógica al caso .
- La variable política
En cuanto a la variable política, el actual régimen venezolano, tras las últimas elecciones, ha sido acusado de fraude electoral por varias organizaciones y observadores independientes que han dado como vencedor a la oposición al régimen (Ayuso & Gratius, 2024), siendo estos apoyados por la Unión Europea, Estados Unidos, entre otros. En concreto, el no reconocimiento por parte de Estados Unidos del actual régimen como legítimo genera la narrativa necesaria para que una intervención armada apoyada por la oposición sea políticamente legítima de cara a sus aliados y genere los apoyos necesarios para evitar una acción en solitario. Por otra parte, la Administración Trump es consciente de que el voto hispano ha sido muy importante para su reelección, por lo que la actual línea política liderada por Marco Rubio, actual Secretario de Estado de ascendencia cubana, se ha transformado en una promesa electoral que necesita de hechos concretos para que el electorado hispano siga nutriendo las filas republicanas (Hübner y otros, 2025).
- La variable económica
La vertiente económica parece ser la más limitante a la hora de favorecer una intervención militar convencional en Venezuela. Analizando la experiencia histórica de Estados Unidos en cuanto a intervenciones armadas, Irak y Afganistán han sido un agujero negro presupuestario a lo largo de las últimas décadas, lo que de hecho ha concluido con un abandono forzado de este último país por las crecientes dificultades que EE. UU. tiene para mantener su influencia en regiones tan lejanas. Junto a esto, el giro estratégico hacia el Pacífico, donde la competición con China ha comenzado a dar sus primeros golpes, deja un margen escaso para iniciar aventuras bélicas que impliquen el mantenimiento de una fuerza de ocupación a lo largo del tiempo, más aún cuando esa competición entre potencias tiene como eje principal la tecnología, que requiere de un importante gasto en I+D+i.
- La variable militar
La creciente escalada militar entre ambos Estados junto con la competición estratégica que existe de trasfondo ha generado un dilema de seguridad a Estados Unidos a lo cual está respondiendo con acciones coercitivas que han ido escalando a lo largo del tiempo
Teniendo en cuenta que existe una legitimidad política, una confusión jurídica que da ventaja a las acciones unilaterales y un imperativo estratégico debido a las graves interferencias que puede provocar en la seguridad nacional de Estados Unidos, la intervención armada es una posibilidad muy real. De hecho, en términos operacionales, los medios aportados en el Caribe y en Puerto Rico parecen indicar que a corto plazo hay una alta probabilidad del inicio de una campaña de ataques aéreos sobre Venezuela, enfocados en centros de mando y control y la defensa aérea, ganando así el dominio aéreo que posibilita la entrada de fuerzas terrestres. Sin embargo, pueden incluir ataques de decapitación contra representantes importantes del régimen, aumentando la probabilidad con la reciente alerta de seguridad que divulgó el pasado 21 de noviembre de 2025 la Federal Aviation Administration de EE. UU., provocando el cese de actividad de diversas aerolíneas internacionales como Iberia sobre espacio aéreo venezolano (Esaá, 2025).
En términos operacionales, el actual despliegue norteamericano no es suficiente para realizar una ocupación a gran escala del territorio venezolano. Esto se debe a que este tipo de operaciones requiere fuerzas de ocupación terrestres, masivas y continuas en el tiempo, que deberán enfrentar la complicada orografía del terreno junto con los posibles focos de resistencia, los cuales pueden revivir el trauma de la guerra de Vietnam y, por tanto, supondrían un coste político tremendo.
En esta misma línea, Venezuela, consciente de su inferioridad frente a una superpotencia como EE. UU., implementó desde el año 2002 la llamada Doctrina de resistencia prolongada de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Esta se basa principalmente en llevar el conflicto a la asimetría propia de la guerra de guerrillas, integrando personal civil y militar bajo el paraguas de la “Unión Cívico-Militar”, inspirada en la doctrina de guerra prolongada de Mao Zedong. De este modo, se profundiza en el aprovechamiento de las ventajas locales para organizar una insurgencia que retrase el avance de la potencia invasora y disuada de realizar intervenciones debido al alto coste potencial al que podría enfrentarse el adversario, que en el caso de Estados Unidos podría ser desgarrador en tanto que la opinión pública al ver bajas estadounidenses sobre el terreno podría movilizarse masivamente en contra de las hipotéticas operaciones llevadas a cabo (Wainer, 2024).
Conclusiones.
Los hechos que están aconteciendo sobre Venezuela deben interpretarse dentro de un marco más amplio, en el que la erosión del multilateralismo, junto con el cambio hacia una multipolaridad desequilibrada, ha reconfigurado las prioridades estratégicas de Estados Unidos.
Venezuela, gracias a su importancia estratégica y a la debilidad institucional del Estado, aprovechada por potencias revisionistas como China, Rusia o Irán, sitúa al país en el centro de esa competición entre grandes potencias que es interpretada por EE. UU. como una amenaza para su seguridad nacional. En este sentido, el actual giro estadounidense en la región responde a necesidades estratégicas que incluyen evitar el avance de potencias rivales y detener la pérdida de influencia en su tradicional esfera, a través de la securitización del asunto venezolano mediante su asociación al narcoterrorismo y la desestabilización regional. Esto ha permitido construir una narrativa que dota de cierta legitimidad política interna, pero que, sin embargo, no ha tenido un efecto igualmente satisfactorio a nivel internacional debido al fuerte debate jurídico que existe en torno a las intervenciones humanitarias, la R2P y la prohibición de la agresión.
Por el contrario, pese a la escalada militar que se ha acelerado en el último mes, una invasión convencional y sostenida en el territorio venezolano se enfrenta a importantes obstáculos, empezando por los altos costes económicos a lo largo del tiempo, la experiencia negativa de operaciones de ocupación prolongadas como Irak o Afganistán, y la necesidad de concentrar recursos en el Indo-Pacífico para competir con China.
Por lo tanto, aunque la intervención estadounidense contra Venezuela es una posibilidad real que está sobre la mesa, su probabilidad depende de un delicado equilibrio entre estrategia, costes y riesgos. Lo que sí parece claro es que Venezuela se ha transformado en el punto central de fricción en la disputa por el control del hemisferio sur.
Jorge Gómez.
Colaborador de Minerva Institute.
Bibliografía.
Ayuso, A., & Gratius, S. (2024). Indicios de Fraude electoral alejan un cambio politico en Venezuela. CIDOB. https://www.cidob.org/publicaciones/indicios-de-fraude-electoralalejan-un-cambio-politico-en-venezuela
Bergmann, M., Cha, V., Edel, C., Govella, K., Hernández-Roy, C.,
Onubogu, O., . . . Yacoubian, M. (2025). A REPORT OF THE CSIS GEOPOLITICS AND FOREIGN POLICY DEPARTMENT.
CSIS.
Esaá, E. (22 de noviembre de 2025). Estados Unidos emite alerta a aviación civil por «aumento de actividad militar» en Venezuela. France24. https://www.france24.com/es/am%C3%A9ricalatina/20251122-estados-unidos-emite-alerta-a-aviaci%C3%B3ncivil-por-aumento-de-actividad-militar-en-venezuela
Hübner, B. V., Mena, F. J., & Potter, A. (2025). El voto hispano en las elecciones presidencialesde los Estados Unidos de 2024.
Obsevatorio del Instituto Cervantes en Harvard . https://doi.org/10.15427/OR095-03/2025SP
Käufer, T. (10 de marzo de 2022). El petróleo venezolano se vuelve interesante para EE. UU. D.W. https://www.dw.com/es/elpetr%C3%B3leo-venezolano-se-vuelve-interesante-paraestados-unidos/a-61081905
- Departament of State. (25 de julio de 2025).
https://www.state.gov/translations/spanish/el-departamento-deltesoro-sanciona-a-un-cartel-venezolano-dirigido-por-maduro
Wainer, L. (2024). La Defensa Integral de la Nación venezolana: del MBR-200 a la concepción de “Guerra Popular de Resistencia”.
Revista electrónica de estudios latinoamericanos, 22(87). https://www.redalyc.org/journal/4964/496477193004/html/

