Resumen.
La Estrategia de España para Asia-Pacífico 2025-2028 busca un lugar para España en las relaciones con esta gran región. Aunque su lejanía hace que España no la coloque en sus más altas prioridades, reconoce que esta área global se está configurado como el nuevo centro geopolítico mundial, en el que el orden liberal se encuentra cada vez más desplazado. La estrategia plantea una hoja de ruta centrada en la seguridad económica, la industria de defensa y el turismo, en línea con las directrices de la Unión Europea. A pesar de todo, este documento adolece de indefinición y falta de coordinación interministerial.
Palabras clave
Acción Exterior, Asia-Pacífico, Defensa, Diplomacia, Estrategia Española
Spanish Strategy for Asia-Pacific
Abstract
Spanish Strategy for the Asia-Pacific Region (2025–2028) aims to establish Spain’s presence in this vast zone. Although its remoteness means that Spain does not prioritise it, the country recognises that this global area is emerging as the new geopolitical centre of the world, where the liberal order is increasingly being displaced. The strategy sets out a roadmap focused on economic security, defence industry and tourism, in line with European Union guidelines. Nevertheless, the strategy has been criticised for its vagueness and lack of interministerial coordination.
Key words
Foreign Policy, Asia-Pacific, Defense, Diplomacy, Spanish Strategy
Para citar este artículo (APA 7ª edición):
Fernández Aparicio, J. (19 de enero de 2026). La Estrategia de España para Asia-Pacífico. Minerva Institute. Documento de información 03/26. Enlace https://www.minervainstitute.es/ y RRSS. Consultado 17/01/2026 |
Introducción: Las líneas maestras de la Estrategia Asia-Pacífico
El pasado 8 diciembre se presentaba la Estrategia de España para Asia-Pacífico, dentro de la Estrategia de Acción Exterior de España 2025-2028, a iniciativa del Ministerio de Asuntos Exteriores. España reconoce que la región del Indo-Pacífico es absolutamente clave para el devenir geopolítico actual. Este documento contiene la visión española de sus intereses en la región, pero adolece de algunas características que lo harían equiparable a otras publicaciones más o menos similares de países europeos de su entorno, como Reino Unido (2025), Francia (2018-2019), Alemania (2024) y Países Bajos (2020).
El concepto de Asia-Pacífico es preferible y usado en el documento en vez de Indo-Pacífico, siendo también llamativo que se haya desgajado Asia Central de la región de Asia-Pacífico, citándose en un apartado aparte como área prioritaria de interés para España, en especial la buena relación concreta que se mantiene con países como Kazajistán y Uzbekistán, claves en el mercado mundial de los recursos naturales y sus cadenas de suministros, que han cobrado más protagonismo tras el inicio de la guerra en Ucrania.
La Estrategia de España para Asia-Pacífico también reconoce circunscribirse a los objetivos de la Unión Europea (UE) para la región contemplados en la iniciativa Global Gateway del 2021 y la Estrategia para la Cooperación en el Indo-Pacífico de 2021, actualizada en 2025, como sus referencias principales. En este sentido, la UE define al área como una «vasta región que se extiende desde la costa este de África hasta los Estados insulares del Pacífico», espacio pues que en teoría reconoce España. Además, los principales objetivos de la Estrategia de Cooperación de la UE son aquellos referentes a la transición digital verde, la consolidación de valores democráticos y el desarrollo sostenible, con políticas de partenariado con sus socios asiáticos. En un mundo cada vez más incierto, entre estas políticas también se incluye lo relativo a la seguridad y la defensa, temas de interés mutuo.
Así, en líneas generales la estrategia española asume sin ambigüedades que el orden liberal está erosionado, que existe una multipolaridad geopolítica y por lo tanto ya no se opera en un entorno benigno. Se identifican tres cambios sistémicos muy claros: la normalización de la coerción, la impunidad de determinadas iniciativas de algunos estados, sin citar a ninguno en concreto, y la necesidad de una diplomacia transaccional donde la resiliencia es clave, sobre todo en cuanto a la seguridad económica, la protección de las cadenas de suministro y una garantía de acceso a los recursos críticos.
Profundizando en la estrategia española para la región
Asia-Pacífico es importante, pero no prioritaria, para la acción exterior española. Según la publicación, en su análisis de las regiones de interés, «España en el mundo» (págs. 51-62), Asia-Pacífico es la séptima prioridad externa tras Europa, como el eje principal y central, América Latina, Magreb y Oriente Medio, América del Norte, África e incluso Asia Central, como citamos desgajada de la región de Asia-Pacífico.
No obstante, la presentación del pasado 8 de diciembre trató de dar relevancia singular a este espacio clave en la geopolítica actual. Se presentó como una política complementaria a la de Unión Europa, no alternativa, apostándose por la presencia española en nichos concretos de actuación y, sobre todo, en la búsqueda de socios en todo Asia-Pacífico, pero existe una escasa concreción operativa y más bien estamos ante una declaración de intenciones.
En cualquier caso, España apuesta a medio plazo por ser un actor europeo estratégico en un Asia-Pacífico «centro de gravedad de las relaciones internacionales» (pág. 60) por su peso demográfico, económico y tecnológico, durante los próximos cuatro años. Así, en el documento se muestra dispuesta a asumir un mayor esfuerzo para estar presente en la inmensa área. Para ello se abren dos caminos secundarios enmarcados dentro del principal de la UE, ahora implicada en el establecimiento de tratados de libre comercio, como con ASEAN, Indonesia y el muy avanzado junto a la India.
La primera ruta española en Asia-Pacífico es el impulso de las relaciones multilaterales con organismos internacionales de la región. En segundo lugar, las bilaterales con Estados concretos. Respecto a foros multilaterales está el impulso al Tratado de Amistad y Cooperación UE-ASEAN y la contribución al Foro de la Islas del Pacífico (PIF), según se cita, entre las segundas iniciativas se alude especialmente a las relaciones bilaterales de España con China, India, Japón, Corea del Sur y, en otro escalón, con otros actores de la región como Filipinas, unida a un pasado común con España durante más de 300 años, Indonesia o Vietnam, por cierto, todos ellos países dentro de la mencionada ASEAN. También se citan a Australia, Nueva Zelanda, Pakistán, Bangladesh y Afganistán, aunque este último país por motivo diferente como es llamar la atención sobre la pésima situación de los derechos de las mujeres.
China no es un enemigo para España, sino una potencia con la que se tiene una asociación estratégica integral (p. 61). En la Estrategia para Asia-Pacífico, España se postula como Estado mediador respecto a China en el seno de la UE, tratando de rebajar las divergencias y apostando por encarar juntos los retos del futuro. Se alienta un debate, donde España debe evitar dinámicas de confrontación, algunas impuestas desde fuera, y articular su relación con China con realismo y cautela, apoyándose en el vínculo transatlántico y en una postura equilibrada que proteja sus intereses económicos, refuerce su autonomía estratégica y consolide su influencia en el marco de la UE.
Con Japón se comparten valores comunes para la región, como un «compromiso internacional abierto y basado en reglas» (p. 62), elemento central de la Visión FOIP japonesa, una relación que también se estrecha en la industria de defensa y en materia de seguridad, mostrándose preocupación por la proliferación nuclear de un actor enigmático como Corea del Norte. Ejemplo de esta colaboración común creciente es la reciente participación española en unas maniobras conjuntas donde participó la fragata Méndez Núñez. Por su parte, la India es también un país interesante para España como puerta de su presencia en la región. Se comparten múltiples foros en materias dispares como el turismo, el comercio, la cooperación cultural y la tecnología. De hecho, 2026 será Año Dual España-India con múltiples eventos compartidos.
Según el documento, las herramientas para esta diplomacia bilateral son las visitas de alto nivel, como la protagonizada por el presidente del Gobierno a Corea del Sur, China e India en el periodo 2022-2025, incluyendo también la visita de los Reyes de España a la propia China el pasado mes de noviembre, señales del esfuerzo español por mantener una excelente relación con China, máxime en estos tiempos de turbulencia e incertidumbre respecto al gran aliado atlántico: Estados Unidos.
Otra herramienta y mecanismo de cohesión de España con los Estados de Asia-Pacífico es el turismo. Tras Estados Unidos, España es el segundo país en número de turistas del mundo, superando recientemente a Francia y Japón, con casi 100 millones de visitas y unos ingresos de más 82.000 millones de dólares en 2025. La Estrategia para Asia-Pacífico cita en este sentido que «el objetivo será acelerar la tendencia creciente de turistas que lideran Japón, China y República de Corea, además de India» (pág. 62).
Capítulo aparte merece la alusión a la cooperación en materia de defensa, un tema crucial en Asia-Pacífico debido a los conflictos abiertos y las convulsiones propias de la rivalidad entre China y Estados Unidos, con clara influencia en otros actores como Japón, Corea del Sur o Taiwán, por citar algunos casos. Tras Estados Unidos y a la par que Europa, Asia-Pacífico lidera el incremento del gasto en defensa a nivel global. El documento no es ajeno a la dimensión que esto puede tener para la economía interna, la política exterior y la industria española de defensa (p. 84). Así, se cita el caso concreto de la India y los diferentes acuerdos que desde 2024 han permitido operar a la citada industria, como la colaboración entre Airbus España y Tata. La India es el país donde la industria española de defensa más se proyecta, pero habría que añadir otros casos como la compra de aviones de combate por parte de Brunei o la propuesta de venta de submarinos S-80 para Filipinas. España no tiene aún grandes contratos de defensa multimillonarios en Asia-Pacífico comparables a Alemania, Francia, Italia o Reino Unido, pero existe un potencial exportador, especialmente en el sector naval.
Para terminar, dentro de un apartado titulado «Profundizar la huella de España en Asia-Pacífico» (p. 86), la estrategia cita la consecución de unos objetivos prioritarios a corto plazo, como reforzar los diálogos institucionales a Estados con los que no hay un acuerdo de cooperación, garantizar el flujo de viajes y visitas de acercamiento con los países de la región, incrementar una mayor presencia española en foros regionales especializados en defensa como el Diálogo de Shangri-La, conseguir elevar el nivel de relación bilateral UE-ASEAN hasta la categoría de socios y, finalmente, consolidar la importante presencia cultural española en Asia-Pacífico a través de la red del Instituto Cervantes, con la inauguración de más centros como los de Shanghái y Seúl en 2025. El español se configura como una oportunidad, pues es una de las lenguas más habladas en el mundo.
Aspectos críticos de la estrategia
La Estrategia para Asia-Pacífico es una publicación oficial pero no autónoma ya que es parte de la más general Estrategia de Acción Exterior. Por ello no hay una indización, definiciones y objetivos concretos, sino que se habla en líneas generales de diversas materias para Asia-Pacífico.
En segundo lugar, tras su lectura, no queda respondida la pregunta ¿qué quiere hacer o dejar de hacer España en Asia-Pacífico más allá de reconocer su centralidad? Con todo, es cierto que encabeza o participa en iniciativas diplomáticas, comerciales y en materia de seguridad europeas y propias que iremos desgranando a continuación.
En tercer lugar, falta una visión integral. La Estrategia para Asia-Pacífico ha sido elaborada por el Ministerio de Asuntos Exteriores y en la misma ya se llama la atención sobre la necesidad de la colaboración de distintos departamentos gubernamentales que aporten su propia visión e iniciativas: «La acción exterior, por su carácter transversal, implica al conjunto de Poderes del Estado, a las Administraciones públicas españolas y a la propia sociedad civil, contribuyendo a potenciar nuestra voz, nuestros valores y nuestro modelo de país… El carácter transversal de las prioridades planteadas obliga a una mejor coordinación interministerial» (p. 70). Se resalta en este déficit lo tocante al potencial e implementación de la industria de defensa española.
En cuarto término, según la Estrategia ¿qué límites abarca el concepto de Asia-Pacífico para España? Es una cuestión esencial resuelta en otras estrategias similares, por ejemplo, la ya retirada por la Administración Trump de Estados Unidos de 2022, aún no sustituida, nos interesa porque define el alcance geográfico del término: «se extiende desde nuestra costa del Pacífico hasta el océano Índico… todos los rincones de la región, desde Asia nororiental y el Sudeste Asiático, hasta Asia meridional y Oceanía, incluidas las islas del Pacífico» (págs. 4-5). Estos límites geográficos no están citados en la estrategia española, pero si es sintomático que se habla de Asia-Pacífico y no de Indo-Pacífico, un constructo geopolítico exitoso y ampliamente utilizado, más incardinado en lo político que en lo geográfico. Así, se alude a un más tradicional concepto de Asia-Pacífico que a Indo-Pacífico, posiblemente con el fin de no interpretarse esta estrategia con una política de contención de China en el propio continente, sino más bien al contrario, China aparece como un país referente y amigo para España, por encima incluso de otros citados muy favorablemente como India, Japón o Corea del Sur, entre otros.
A modo de conclusiones
La Estrategia para Asia-Pacífico del Ministerio de Asuntos Exteriores, dentro de la más amplia Estrategia de la Acción Exterior de España 2025-2028, es una hoja de ruta de las líneas de actuación española respecto al Asia-Pacífico en los próximos cuatro años.
Se configura como un documento base que debe ser consensuado con otros actores ministeriales españoles, como los competentes en industria, turismo y defensa, además del sector privado, como las corporaciones en los mismos campos, para coordinar un verdadero derrotero de España en la región, a la postre vista como un actor con un enorme potencial por historia, economía y diplomacia, aún por desarrollar.
Como particularidades a criticar, adolece de una mayor concreción de objetivos, prioridades, análisis de riesgos, amenazas y de los intereses de la presencia española en la región.
Quizás, lo primero y aparte de atender a su vecindad inmediata, sería considerar al Indo-Pacífico o Asia-Pacífico como lo que es: el centro de gravedad del mundo actual, un lugar insoslayable.
Javier Fernández Aparicio
Observador Global Podcast

