Resumen.
Este artículo analiza la evolución de las dinámicas de poder entre Estados, poniendo de relieve el tránsito desde una concepción tradicional basada en la capacidad militar hacia formas de influencia más complejas. En un sistema internacional caracterizado por la anarquía y la asimetría de poder, la fuerza ya no se ejerce exclusivamente mediante la confrontación armada, sino también a través de instrumentos económicos, institucionales y simbólicos. A partir del análisis de las limitaciones del orden internacional y del papel de actores hegemónicos, el texto sostiene que la capacidad de influir y condicionar a otros Estados se ha convertido en el núcleo del poder contemporáneo.
Palabras Clave.
Poder internacional, hard power, soft power, economía política, anarquía internacional, guerras híbridas.
*NOTA: Las opiniones contenidas en este documento son responsabilidad de su autor, sin que necesariamente concuerden con las líneas de pensamiento de Minerva Institute.
New dynamics in the international power.
Abstract.
This article examines the evolution of power dynamics among states, highlighting the shift from a traditional military-centered conception of power toward more complex forms of influence. Within an international system characterized by anarchy and power asymmetry, power is no longer exercised solely through armed confrontation, but also through economic, institutional, and symbolic instruments. By analyzing the limitations of the international order and the role of hegemonic actors, the article argues that the ability to influence and condition other states has become the core of contemporary power.
Keywords.
International power, hard power, soft power, political economy, international anarchy, hybrid warfare, digital diplomacy.
Introducción.
Desde tiempos inmemorables siempre han existido Estados que han ejercido fuerza e influencia sobre otros menos poderosos. Su poder en muchas ocasiones consistía en su capacidad militar o Hard Power, lo que les permitió doblegar a otros actores estatales. De esta forma lograban conseguir recursos y territorio. Sin embargo, hoy en día han surgido nuevas dinámicas de poder, las cuales están moldeando la realidad en la que vivimos.
En un mundo al puro estilo hobbesiano, el más fuerte sobrevive. Aunque, ¿qué hace a un Estado fuerte? Antaño podíamos afirmar que los Estados con capacidad nuclear eran los más fuertes. Sin embargo, con un ejemplo como Corea del Norte, esta definición ha quedado obsoleta. El poder ha dejado de ser solo la capacidad destructiva de un actor estatal, sino que ha evolucionado para ser la capacidad de influencia efectiva.
Anarquía Internacional y ausencia de instituciones.
La ausencia de una autoridad internacional sólida ha influido enormemente en el funcionamiento de las relaciones entre Estados, en un sistema que, aunque no se presente como tal, es significativamente anárquico. A pesar del intento de construcción de un parlamento internacional con la Organización de las Naciones Unidas, en el que las resoluciones de la Asamblea General no son vinculantes, este ha sido un fracaso de grandes dimensiones. No por ausencia de normas, sino por un sistema en el que la asimetría de poder entre quienes las aplican es una realidad. En una organización donde el principio aristocrático de las cinco naciones del Consejo de Seguridad tiene derecho a veto, una sociedad internacional no puede estar cohesionada.
Poder económico y nuevas formas de coerción.
La prioridad de las relaciones entre Estados son las relaciones económicas, permitiendo que estos acumulen el principal recurso, el monetario. A través de sanciones los actores estatales ejercen Hard power, intentando modificar el comportamiento de algunos, como en el caso de Rusia desde que la guerra con Ucrania comenzó. La gran mayoría de los países europeos cortaron relaciones con Moscú, algunos más que otros, dejando de comprar prioritariamente el gas ruso, lo cual repercutió enormemente en la situación de Europa ya que dependen en gran medida de Rusia. Esta jugada repercute considerablemente en ambos bloques. Es difícil determinar si esta sanción fue contraproducente o realmente logró su cometido inicial.
El control de los mercados como herramienta de poder económico es fundamental para un Estado poderoso. Si este tiene acceso a mercados clave, como el tecnológico, tiene la capacidad de operar logísticamente sobre las rutas comerciales, ejerce un gran poder sobre los demás, limitando las opciones de los otros
De las guerras clásicas a las guerras híbridas.
En ocasiones la dominancia simbólica es un objetivo, sin embargo, no suele ser la prioridad de las naciones medianas o pequeñas. Mientras que la guerra suele quedar en un segundo plano por la posible amenaza nuclear. Es por eso que las principales dinámicas de poder ocurren en las mesas de negociaciones e internet, dando lugar a conceptos como las guerras híbridas y la diplomacia digital. Esta nueva situación mundial marca un punto de no retorno en las dinámicas de poder que tradicionalmente habían definido las relaciones internacionales. La guerra se transforma dependiendo de los recursos que el ser humano tenga a su disposición.
Hegemonía y soft power en el mundo post-Guerra Fría.
La evolución desde la Guerra Fría, en la cual las dinámicas de tensión en cuanto a la amenaza nuclear se producían entre el bloque capitalista y comunista, se ha ido disolviendo desde la caída de la Unión Soviética. Estados Unidos ha seguido manteniendo a través del soft power su imagen de ejemplo a seguir de los países europeos y como figura paternalista de occidente, como Joseph Nye argumentó en varias ocasiones. Lo cierto es que este soft power ha ido perdiendo fuerza, tal vez por la erosión de relativos nuevos actores internacionales como China o por sus contradicciones internas.
Conclusiones.
En definitiva, las dinámicas de poder entre Estados ya no se entienden únicamente desde la lógica de la confrontación militar, sino desde la capacidad de influir y condicionar. Esta nueva visión se ha convertido en el verdadero núcleo del poder contemporáneo. En un sistema internacional marcado por la anarquía y la asimetría, el desafío no reside tanto en quien posee más fuerza, sino en quien sabe ejercerla de una manera más eficaz y estratégica. En este escenario, el ejercicio del poder plantea interrogantes que van más allá de la estrategia, afectando directamente a la legitimidad y a las consecuencias humanas de estas dinámicas. La forma en que los Estados eligen influir y condicionar a otros actores determinará no solo el equilibrio internacional, sino también el impacto sobre las sociedades que lo habitan.
Ariadna Fernández Romero
Estudiante de Relaciones Internacionales
Colaboradora de Minerva Institute
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