Minerva

Monitorizando esta semana: Evolución estratégica en el Sahel y desinformación en Europa

El antisemitismo como vector transversal de radicalización |

Resumen

El antisemitismo opera en los procesos contemporáneos de radicalización violenta no como vestigio ideológico, sino como infraestructura narrativa funcional: un conjunto de marcos simbólicos, mecanismos de deshumanización y teorías conspirativas que atraviesa de manera transversal ecosistemas extremistas distintos —yihadismo, extrema derecha y extrema izquierda— facilitando convergencias ideológicas y legitimando la violencia.

Este artículo analiza sus funciones estratégicas/operativas en procesos de radicalización, describe las tácticas narrativas compartidas entre ecosistemas, examina su papel en dinámicas de radicalización sin afiliación formal y propone su incorporación como indicador temprano de alto valor para la inteligencia y la prevención estatal. Se argumenta que ignorar esta dimensión implica para los Estados una pérdida de visibilidad crítica en las fases del proceso donde la intervención aún es posible y menos costosa.

Palabras clave:

antisemitismo, extremismo violento, indicador temprano, infraestructura narrativa, radicalización

Abstract

Antisemitism operates in contemporary processes of violent radicalization not as an ideological remnant, but as a functional narrative infrastructure: a set of symbolic frameworks, dehumanization mechanisms, and conspiracy theories that cuts across distinct extremist ecosystems —jihadism, far-right, and far-left— facilitating ideological convergences and legitimizing violence. This article analyzes its operative functions in radicalization processes, describes the narrative tactics shared across ecosystems, examines its role in radicalization dynamics without formal affiliation, and proposes its incorporation as a high-value early indicator for intelligence and state prevention. It argues that ignoring this dimension entails a critical loss of visibility for states, precisely in the phases of the process where intervention is still possible and less costly.

Key words: 

antisemitism, early indicator, narrative infrastructure, radicalization, violent extremism

Para citar este artículo (APA 7ª edición):

Gelman, D. (11/05/2026). El antisemitismo como vector trasversal de radicalización . Minerva Institute. Documento de información NN/aaa. Enlace web y RRSS. Consultado dd/mm/aaaa

1.Introducción

El análisis contemporáneo de la radicalización violenta tiende a clasificar las amenazas en compartimentos ideológicos relativamente rígidos, recurriendo a categorías como «extremismo yihadista», «extrema derecha» y «extrema izquierda». Este enfoque, útil a efectos descriptivos, presenta limitaciones cuando se enfrenta a fenómenos narrativos que atraviesan dichas categorías, conectan ecosistemas disímiles y operan como catalizadores de la radicalización.

Uno de esos fenómenos es el antisemitismo. No entendido aquí como un fenómeno sociológico o histórico en sentido estricto, sino como infraestructura narrativa funcional: un conjunto de marcos simbólicos, teorías conspirativas y mecanismos de deshumanización que cumplen funciones operativas clave en procesos de radicalización violenta.

El objetivo de este artículo es analizar el antisemitismo como vector transversal, es decir, como un dispositivo narrativo que transporta y articula marcos conspirativos, afectivos y de justificación entre ecosistemas ideológicos distintos. Se describe cómo y por qué es utilizado por diversos extremismos, de qué manera facilita convergencias ideológicas y por qué constituye un indicador temprano de radicalización de alto valor para la inteligencia y la prevención estatal.

Ignorar esta dimensión no es una omisión analítica menor: implica para los Estados perder visibilidad precisamente en la fase del proceso de radicalización donde la intervención aún es posible, menos costosa y potencialmente reversible.

2.Antisemitismo y radicalización: una aproximación funcional

Este artículo tiene por objetivo identificar patrones recurrentes de alto valor preventivo, analizando el antisemitismo como infraestructura narrativa dentro de procesos más amplios de radicalización, especialmente en entornos digitales no estructurados.

Desde una perspectiva operativa, el antisemitismo presenta una ventaja decisiva para los movimientos extremistas: condensa complejidad en un enemigo único. Frente a realidades estructurales difíciles de explicar —la globalización, la crisis económica, la pérdida de estatus, los conflictos geopolíticos o la desigualdad— el antisemitismo ofrece una narrativa sencilla, emocionalmente potente y fácilmente transmisible. No requiere formación doctrinal avanzada ni pertenencia organizativa previa. Funciona como lenguaje accesible de entrada.

Esta característica ayuda a entender su recurrencia en fases tempranas de la radicalización, incluso antes de que el individuo se adscriba formalmente a una ideología o grupo concreto. En términos cognitivos, el antisemitismo opera como un atajo interpretativo: reduce la ambigüedad del mundo social a una causalidad simple, lo que resulta especialmente efectivo en contextos de incertidumbre, desafiliación institucional o crisis de sentido y motivación.

Cabe señalar que este mecanismo no es nuevo. La literatura sobre autoritarismo y prejuicio —desde los trabajos clásicos de Adorno et al. (1950) sobre la personalidad autoritaria hasta los estudios contemporáneos sobre el pensamiento conspirativo— ha documentado consistentemente la función psicológica del «chivo expiatorio» como respuesta a la ansiedad social. Lo que sí resulta novedoso es la escala y la velocidad con que los entornos digitales permiten la difusión y la amplificación de estos marcos narrativos, así como su capacidad para conectar individuos sin estructura organizativa previa.

3. Contexto de uso en los principales ecosistemas extremistas

 

3.1. Extremismo yihadista

En determinadas corrientes del islam radical, el antisemitismo se integra como parte de una interpretación doctrinal del conflicto religioso y político, funcionando como narrativa explicativa y legitimadora de la violencia. En esta línea, se logra explicar fracasos históricos y justificar conspiraciones contemporáneas. Este paradigma no solo legitima la violencia contra judíos e israelíes, sino que permite externalizar culpas y encontrar explicaciones verosímiles para los conflictos internos entre distintas facciones del islam.

El antisemitismo yihadista presenta, además, una dimensión escatológica que lo distingue de otras expresiones: en ciertas corrientes salafistas-yihadistas, la confrontación con los judíos no es solo política sino parte de un relato de fin de los tiempos que confiere urgencia y carácter absoluto a la acción violenta. Esta dimensión ha sido documentada en la propaganda de organizaciones como Al Qaeda y el Estado Islámico, y constituye un elemento de movilización particularmente eficaz para individuos en búsqueda de significado trascendente.

3.2. Extrema derecha

En la extrema derecha, el antisemitismo aparece como explicación totalizante del «declive occidental». El judío —a veces recodificado mediante eufemismos como «globalista», «élite financiera» o «cosmopolita»— encarna al responsable del multiculturalismo, la inmigración, la pérdida de soberanía y la transformación cultural.

Esta narrativa ha encontrado en el entorno digital un espacio de proliferación sin precedentes. El denominado «Gran Reemplazo» —teoría conspirativa que postula una sustitución demográfica y cultural deliberada de las poblaciones europeas— constituye uno de los marcos antisemitas más influyentes de la última década, con impacto documentado en múltiples atentados en Europa y América del Norte. Su estructura es típicamente antisemita: identifica a un sector como responsable de un proceso de destrucción civilizacional.

3.3. Extrema izquierda

En este caso, el antisemitismo tiende a materializarse de manera menos lineal, enmarcado en discursos antiimperialistas o anticapitalistas. Se señala al judío como la encarnación del poder financiero global, del colonialismo o del «sionismo internacional». Aunque raramente explícito, este marco reproduce los mismos esquemas conspirativos, adaptados a un lenguaje aparentemente progresista.

Este desplazamiento permite conservar la estructura conspirativa clásica del antisemitismo mientras se la recodifica en un lenguaje emancipatorio, manteniendo intactas sus funciones de simplificación causal y externalización del mal. Desde una perspectiva analítica, la distinción entre crítica legítima a políticas del Estado de Israel y antisemitismo estructural reviste una importancia operativa considerable, dado que la confusión entre ambas categorías puede tanto generar falsos positivos en la detección como proporcionar cobertura retórica a discursos tendientes a la radicalización.

3.4. El antisemitismo como lenguaje común entre ecosistemas

Más allá de sus diferencias doctrinales y de sus antagonismos declarados, estos ecosistemas coinciden en un punto crucial: utilizan el antisemitismo como lengua común para identificar al adversario. Esto no implica necesariamente una coordinación formal, pero sí compatibilidad narrativa. Los marcos antisemitas habilitan una curiosa conciliación entre discursos ideológicamente incompatibles, los cuales comparten una misma estructura explicativa, un mismo tipo de enemigo y una misma legitimación moral de la violencia.

Este fenómeno —denominado en la literatura especializada como «convergencia ideológica» o «zona gris» del extremismo— tiene implicaciones directas para el análisis de inteligencia. Explica por qué individuos pueden transitar entre ecosistemas sin fricción significativa, o radicalizarse sin pertenecer claramente a ninguno. El antisemitismo actúa, en estos casos, como puente semántico que reduce el costo cognitivo del tránsito entre identidades extremistas en principio incompatibles.

4.Tácticas narrativas compartidas

El antisemitismo, lejos de operar como idea, funciona como conjunto de tácticas narrativas replicables. Desde una perspectiva preventiva, estos elementos no deben ser leídos de forma aislada, sino como señales acumulativas dentro de trayectorias discursivas más amplias.

4.1. Simplificación extrema del enemigo

Problemas de extrema complejidad son reducidos a una única causa. El «judío» (o su equivalente simbólico) surge como responsable de conflictos armados, crisis económicas, problemas demográficos, pandemias o transformaciones culturales. La carga cognitiva del problema se ve reducida por esta simplificación, lo que facilita su asimilación en individuos que no están previamente politizados. Desde la perspectiva de la psicología del extremismo, esta función responde a lo que Kruglanski et al. (2014) denominan «búsqueda de significado»: la necesidad cognitivo-afectiva de encontrar una explicación coherente y emocionalmente satisfactoria al sufrimiento o la injusticia percibida.

4.2. Deshumanización progresiva

El adversario es estigmatizado como manipulador, corruptor o amenaza existencial. El proceso no tiene como objetivo convencer racionalmente sino desactivar barreras morales frente a la violencia. La agresión deja de parecer inadecuada cuando es reencuadrada como legítima defensa. La investigación sobre violencia colectiva ha mostrado consistentemente que la deshumanización constituye un precursor necesario —aunque no suficiente— de la violencia organizada, al suspender las inhibiciones psicológicas normales frente al daño a otros seres humanos.

4.3. Cohesión identitaria negativa

El grupo se define no tanto por lo que es, sino por a quién se opone. El antisemitismo opera como cemento identitario, con especial eficacia en entornos digitales fragmentados donde la pertenencia organizativa formal es escasa o inexistente. Esta función resulta particularmente relevante en el contexto de individuos en situación de desafiliación social, donde la identidad grupal construida en torno al enemigo común proporciona un sustituto funcional de la pertenencia comunitaria.

4.4. Conspiracionismo estructural

Se elaboran narrativas cerradas e inmunes a la refutación empírica: la evidencia contraria es reinterpretada como parte de la misma conspiración. Este mecanismo refuerza simultáneamente el aislamiento cognitivo del individuo y acelera la radicalización. El conspiracionismo antisemita constituye, desde esta perspectiva, un sistema epistémico cerrado que produce una «burbuja de verdad» impermeable a la intervención racional externa. Esto tiene consecuencias directas sobre el diseño de estrategias de contra narrativa, dado que los enfoques basados exclusivamente en la refutación factual tienden a resultar ineficaces, o incluso contraproducentes, frente a individuos ya internalizados en este marco.

5.Mecánica de funcionamiento en procesos de radicalización

La radicalización violenta es hoy comprendida mayoritariamente como un proceso dinámico y no lineal, con trayectorias diversas y sin una secuencia única universalmente válida. Sin embargo, tanto la literatura especializada como los reportes de campo en materia de prevención del extremismo violento coinciden en que, a efectos analíticos y preventivos, es útil mapear estos procesos a través de progresiones típicas, especialmente en los casos de radicalización no estructurada y mediada por entornos digitales.

En este sentido, el antisemitismo aparece como una infraestructura narrativa funcional a lo largo de una progresión típica y recurrente. Esta puede ser descrita, de manera no determinante, en tres fases analíticas:

  • Fase de contacto: primer acercamiento a contenido conspirativo, anti-élite o antisistema de carácter aún ambiguo, donde el antisemitismo puede aparecer de forma implícita, codificada o indirecta.
  • Fase de cristalización: identificación explícita del enemigo judío o sionista como causa original del mal, a través de teorizaciones más cerradas, con coherencia interna y/o carga emocional elevada.
  • Fase de legitimación: justificación explícita o implícita de la violencia como respuesta necesaria e inevitable, en tono defensivo, ante un enemigo deshumanizado.

Estudios y reportes recientes de agencias europeas de seguridad señalan que, en una fracción significativa de trayectorias contemporáneas —particularmente en casos de radicalización online, actores no afiliados o microentornos ideológicos— la adscripción ideológica formal o la vinculación organizativa pueden producirse después, o incluso no producirse nunca.

En este contexto, centrar la detección exclusivamente en símbolos de pertenencia organizativa, afiliaciones formales o estructuras jerárquicas deja un vacío preventivo, precisamente en la fase donde la intervención estatal aún es posible y menos costosa desde el punto de vista operativo.

5.1. Patrones recurrentes

 

Radicalización sin ideología clara

En entornos de tipo conspirativo donde la ideología se expresa de forma difusa, el sujeto tiende a consumir material conspirativo genérico —anti-élites, anti-globalista— sin identificarse necesariamente con una posición extremista definida. En estos casos, el antisemitismo emerge como explicación totalizadora que logra «poner en orden» el caos percibido, sustituyendo explicaciones estructurales por una causa personalizada y maligna. Este patrón es especialmente frecuente en plataformas de baja moderación donde circulan referencias a «los Rothschild», «Soros» o «el lobby judío» como denominador común de narrativas aparentemente diversas.

Desplazamiento narrativo dentro de un ecosistema

En este patrón, muy observado en la extrema derecha, el discurso comienza como una crítica cultural o política aparentemente legítima para luego producirse una necesidad de cierre identitario. Se transita de «el sistema» como enemigo abstracto a su individualización concreta: «los judíos». Ejemplos representativos de esta mecánica incluyen trayectorias donde el discurso anti-globalista evoluciona hacia teorías de reemplazo demográfico, acusaciones de doble lealtad y cuestionamiento del «poder judío» en medios o política exterior.

Convergencia entre ecosistemas ideológicos

El antisemitismo funciona como terreno común para que grupos ideológicamente incompatibles adopten marcos narrativos similares, sin que exista necesariamente coordinación, pero sí compatibilidad simbólica. Esto se manifiesta en consignas antisionistas radicales de extrema izquierda que reutilizan estereotipos clásicos y coinciden semánticamente con propaganda yihadista o neonazi. El uso de un lenguaje común entre espacios distintos —mismos memes, consignas y símbolos— constituye la señal observable más relevante de esta dinámica.

Legitimación progresiva de la violencia

En fases avanzadas del proceso, individuos susceptibles a dinámicas de imitación —conocidas como efecto Werther o copycat— pueden reinterpretar ataques terroristas como «resistencia», «acto defensivo» o «respuesta inevitable». De esta manera, el agresor es narrativizado como modelo de conducta. Una manifestación clásica ocurre cuando se justifican directa o indirectamente atentados contra sinagogas, centros de culto judíos o instituciones israelíes en el exterior. En estos casos, la normalización discursiva de la violencia es previa a cualquier plan operativo.

Paso a la acción individual o microcelular

El proceso de radicalización se materializa, en determinados casos, en la acción violenta individual sin contacto directo con una organización terrorista. El individuo internaliza narrativas previamente construidas en las que el antisemitismo actúa como justificación suficiente para la acción. Este patrón es característico de los atentados de tipo «lobo solitario» cuyos manifiestos no responden a una ideología coherente pero sí a un núcleo conspirativo antisemita. El indicador central en estos casos es la radicalización completa sin estructura jerárquica, donde la narrativa reemplaza a la organización como principal motor de la acción violenta.

6.Radicalización sin afiliación formal

En las últimas décadas, los modelos convencionales de radicalización asumieron una progresión lineal: adhesión ideológica, integración organizativa y, finalmente, acción violenta. Sin embargo, se observa actualmente una inversión parcial de esta secuencia, particularmente en medios digitales y procesos de radicalización no estructurados.

Esta radicalización puede anticiparse a la afiliación ideológica explícita o desarrollarse en ausencia completa de ella. El sujeto hace suyos marcos interpretativos, relatos conspirativos y justificaciones morales de la violencia sin requerir una doctrina estructurada ni una pertenencia organizativa. El relato sustituye a la organización como agente de movilización.

Este fenómeno es la razón por la cual las categorías ideológicas tradicionales han perdido eficacia a la hora de identificar tempranamente los procesos de radicalización. A su vez, pone de relieve el peso del antisemitismo como sistema narrativo autónomo, capaz de estructurar la percepción del mundo y legitimar la violencia sin que exista una identidad extremista previamente consolidada.

Desde una perspectiva comparada, los casos de Brenton Tarrant (Christchurch, 2019), Robert Bowers (Pittsburgh, 2018) y Stephan Balliet (Halle, 2019) ilustran de forma paradigmática esta dinámica: individuos sin afiliación formal a organizaciones terroristas que, sin embargo, compartían marcos narrativos antisemitas y conspirativistas ampliamente circulantes en entornos digitales. Sus manifiestos revelan no la pertenencia a una estructura, sino la internalización de una infraestructura narrativa común.

7.El antisemitismo como indicador temprano de radicalización

Desde una perspectiva de inteligencia preventiva, el antisemitismo presenta un valor analítico singular como indicador temprano. Tiende a manifestarse en fases iniciales del proceso, incluso antes de cualquier adscripción ideológica formal; atraviesa múltiples ecosistemas extremistas, lo que lo vuelve útil frente a amenazas diversas; es altamente observable en entornos digitales, donde deja huellas discursivas persistentes; y mantiene un vínculo observado con procesos posteriores de legitimación de la violencia.

Leído de forma contextual, acumulativa y longitudinal, su presencia permite detectar trayectorias de riesgo en estadios donde la intervención estatal aún resulta viable. Entre los patrones que deben vigilarse con mayor atención se encuentran:

  • Empleo constante de teorías conspirativas antijudías, incluso cuando no se declara una identidad extremista.
  • Uso de eufemismos codificados que enmascaran referencias antisemitas en lenguaje aparentemente neutro o legítimo.
  • Preponderancia de la deshumanización del adversario en detrimento del pensamiento crítico o el debate argumentado.
  • Justificación o relativización de ataques terroristas contra objetivos judíos o israelíes.
  • Escalada en la intensidad del discurso: transición progresiva de la crítica política a la esencialización del enemigo.

Ninguno de estos elementos constituye por sí solo un predictor determinante. Su valor analítico reside en su aparición combinada, progresiva y persistente dentro de trayectorias discursivas específicas. La distinción relevante para el analista no es tanto la presencia puntual de estos elementos como su evolución en el tiempo y su combinación con otros indicadores de riesgo.

8.Implicancias para la prevención estatal

El estudio del antisemitismo entendido como infraestructura narrativa ofrece lecciones relevantes en términos de diseño de políticas públicas contra el extremismo violento.

8.1. Evitar taxonomías ideológicas cerradas

Los dispositivos preventivos no pueden quedar encasillados en categorías ideológicas fijas. El antisemitismo recorre concepciones doctrinales muy diferentes y, por ello, los marcos analíticos deben ser lo suficientemente flexibles como para detectar su presencia independientemente del ecosistema en que aparezca.

8.2. Considerar el discurso como indicador estructural

El análisis narrativo no es un epifenómeno retórico: revela cambios semánticos, procesos de normalización de la violencia y marcos legitimadores antes de que esta se convierta en acción. La intervención temprana en estas fases disminuye la necesidad de soluciones reactivas posteriores, que suelen ser más costosas y menos efectivas. Esto requiere que los organismos de inteligencia desarrollen capacidades específicas de análisis del discurso digital, incluyendo herramientas de monitoreo y detección de patrones narrativos evolutivos.

8.3. Marco legal con diferenciación precisa

Es necesario establecer una distinción clara entre crítica política legítima, discurso de odio e incitación a la violencia. El marco normativo debe evitar ambigüedades que dificulten la acción temprana sin afectar la protección de derechos fundamentales. Los protocolos normativos deben apuntar a habilitar la acción preventiva antes de que se produzca el delito, con criterios jurídicos explícitos y revisables que permitan la supervisión.

8.4. Comunicación estratégica del Estado

La comunicación institucional debe evitar posiciones reactivas que fortalezcan narrativas victimistas o conspirativas. Desde el ámbito institucional, el objetivo debe ser desactivar construcciones falsas, no amplificarlas. Los mensajes deben estar centrados en hechos empíricamente verificables y mantener coherencia discursiva para evitar reforzar narrativas antagonistas. La experiencia comparada muestra que las estrategias de contra-narrativa más efectivas no son las que refutan directamente las conspiraciones —lo que puede amplificar su difusión— sino las que ofrecen marcos alternativos de sentido.

8.5. Formación especializada

Las fuerzas de seguridad y los organismos que realizan tareas de prevención en diversos espectros sociales deben desarrollar programas específicos centrados en el reconocimiento de códigos antisemitas, eufemismos y dinámicas de radicalización. El reconocimiento de estos patrones no puede apoyarse en habilidades genéricas, sino en analistas formados específicamente en la intersección entre análisis narrativo y prevención del extremismo violento. En este marco, la cooperación con centros académicos especializados y organizaciones de la sociedad civil con experiencia en el monitoreo del antisemitismo digital resulta especialmente valiosa.

8.6. Medidas aplicables: síntesis operativa

 

Inteligencia

Incorporar el antisemitismo como variable transversal dentro de las matrices de riesgo, sin restringir la vigilancia a símbolos organizativos o etiquetas ideológicas declaradas. Priorizar el foco en los desplazamientos de discurso y en los procesos escalonados de deshumanización y legitimación de la violencia. Implementar sistemas de alerta temprana basados en la detección en entornos digitales.

Seguridad interior

Priorizar la detección de procesos de radicalización por sobre la observación fragmentada de personas o eventos aislados. Prestar especial atención a los casos donde convergen conspiracionismo, deshumanización del adversario y legitimación del uso de la violencia. Cruzar inteligencia digital con antecedentes de violencia simbólica, amenazas anteriores o señales de aislamiento progresivo.

Marco legal

Establecer protocolos normativos que permitan la acción preventiva antes del delito, con criterios jurídicos explícitos y revisables, que protejan derechos fundamentales al tiempo que habiliten la intervención temprana.

Comunicación estratégica

Desarrollar mensajes institucionales centrados en hechos verificables. Evitar la amplificación de narrativas conspirativas mediante respuestas reactivas. Priorizar la oferta de marcos alternativos de sentido sobre la refutación directa de conspiraciones.

Formación

Desarrollar documentos de soporte —manuales operativos, guías de análisis— y programas de entrenamiento centrados en la detección oportuna del antisemitismo como señal de radicalización y en el análisis narrativo avanzado aplicado a la prevención del extremismo violento.

 

Conclusión

El antisemitismo, lejos de ser un residuo ideológico del pasado, actúa hoy como infraestructura narrativa transversal de los dispositivos extremistas contemporáneos. Cohesiona identidades frágiles, legitima la violencia y atraviesa ecosistemas ideológicos que podrían ser incompatibles, lo que lo convierte en una herramienta funcional recurrente en los procesos de radicalización actuales.

El desafío para los Estados, más que moral o discursivo, es operativo. No incluir el antisemitismo como variable de análisis implica una pérdida de visibilidad crítica en las fases más tempranas de la radicalización, precisamente cuando hay un mayor margen de prevención y cuando el costo de la intervención es menor.

Por otro lado, incorporarlo como indicador permite enriquecer la previsión de trayectorias de riesgo, comprender convergencias ideológicas imprevistas y actuar de forma eficaz. En un escenario donde la narrativa precede cada vez más a la afiliación y a la acción, el terreno discursivo se consolida como un espacio central para la inteligencia preventiva.

La detección temprana, por sí misma, no elimina las amenazas, pero reduce significativamente el costo de enfrentarlas tarde. Y en materia de prevención del extremismo violento, el momento de la intervención lo es todo.

 

                                                    Danilo Gelman(analista Minerva) y  Alan Mesri

 

Bibliografía / Referencias

 

Adorno, T. W., Frenkel-Brunswik, E., Levinson, D. J., y Sanford, R. N. (1950). The authoritarian personality. Harper & Row.

Bjørgo, T. (Ed.). (2005). Root causes of terrorism: Myths, reality and ways forward. Routledge.

Community Security Trust (CST). (2024). Antisemitic incidents report 2023. CST.

Europol. (2024). European Union terrorism situation and trend report (EU TE-SAT 2024). Publications Office of the European Union. https://www.europol.europa.eu/publications-events/main-reports/eu-te-sat

Europol. (2025). European Union terrorism situation and trend report (EU TE-SAT 2025). Publications Office of the European Union.

Institute for Strategic Dialogue (ISD). (2023). The globalisation of the «Great Replacement»: How the transnational far right is spreading antisemitic and anti-Muslim conspiracy theories. ISD Global.

Kepel, G. (2004). The war for Muslim minds: Islam and the West. Harvard University Press.

Kruglanski, A. W., Gelfand, M. J., Bélanger, J. J., Sheveland, A., Hetiarachchi, M., y Gunaratna, R. (2014). The psychology of radicalization and deradicalization: How significance quest impacts violent extremism. Political Psychology, 35(S1), 69–93. https://doi.org/10.1111/pops.12163

Moonshot CVE. (2023). Antisemitism online: Trends, patterns and implications for prevention. Moonshot.

Mudde, C. (2019). The far right today. Polity Press.

Neumann, P. (2013). The trouble with radicalization. International Affairs, 89(4), 873–893.

OSCE/ODIHR. (2023). Hate crime reporting. OSCE. https://hatecrime.osce.org

Pisoiu, D. (2015). Subcultural theory applied to jihadi and right-wing radicalization in Germany. Terrorism and Political Violence, 27(1), 9–28.

Sageman, M. (2004). Understanding terror networks. University of Pennsylvania Press.

Schmid, A. P. (2013). Radicalisation, de-radicalisation, counter-radicalisation: A conceptual discussion and literature review. ICCT Research Paper. International Centre for Counter-Terrorism. https://doi.org/10.19165/2013.1.02

Wiktorowicz, Q. (2004). Islamic activism: A social movement theory approach. Indiana University Press.

Scroll al inicio