Resumen.
España, al igual que el resto de países occidentales, recibe desde mediados de la década de 1990, una gran cantidad de inmigrantes venidos de países en desarrollo, para optar a un estado de vida diferente y encontrar mejores oportunidades de vida. Estos inmigrantes, necesarios ante la baja natalidad de los países de acogida, realizan todo tipo de trabajos, sobre todo, los que llegaron al principio de este proceso migratorio, los trabajos que menos cualificación necesitaban, más esfuerzo físico había que realizar y peores salarios recibían. Muchos de estos trabajadores inmigrantes, hombres y mujeres, dejaban sus vidas en sus países, incluidas a sus familias y lucharon para conseguir el noble propósito de aportar mayor calidad de vida a los lejanos hogares que dejaron atrás. La recepción de estas personas fue perfectamente bien asumida tanto por la ciudadanía, por el sector empresarial y por las autoridades políticas. Poco después, los inmigrantes que llegaron y se integraron a la sociedad española generalmente sin problema alguno, necesitaban tener cerca a sus familiares, por eso, el Gobierno del momento creó la Ley Orgánica 4/2000 la cual buscaba garantizar la unidad familiar de los residentes legales en España. Con la entrada en vigor de esta ley, la población creció en un porcentaje alto, más si cabe cuando los flujos migratorios, los ilegales incluidos, no han cesado en demasía durante todo este tiempo, pero la integración y la convivencia apenas ha suscitado problema social alguno en todos estos años. También es realista mencionar, y es para lo que se ha realizado este informe, los últimos problemas de seguridad sucedidos desde hace un lustro y que está creando problemas de inseguridad e incluso convivencia en distintos puntos de la geografía nacional, uno de los últimos acaecidos, sucedió en el municipio murciano de Torre Pacheco.
Palabras clave: España, inmigración, seguridad, derechos, delitos.
*NOTA: Las opiniones contenidas en este documento son responsabilidad de su autor, sin que necesariamente concuerden con las líneas de pensamiento de Minerva Institute.
Immigration in Spain: Creating insecurity on the streets?
Abstract.
Spain, like the rest of Western countries, has been receiving since the mid-1990s a large number of immigrants from developing nations, seeking a different way of life and better opportunities. These immigrants, essential given the low birth rates in host countries, perform all kinds of jobs, especially those who arrived at the beginning of the migration process, taking on positions that required less qualification, greater physical effort and offered lower wages. Many of these workers, both men and women, left their lives and families behind with the purpose of providing them with a better quality of life. Their arrival was positively welcomed by citizens, the business sector and political authorities. Shortly afterwards, immigrants who had integrated into Spanish society, generally without difficulty, requested the presence of their families. For this reason, the government at that time enacted Organic Law 4/2000, aimed at guaranteeing family unity for legal residents in Spain. With the entry into force of this law, the population grew significantly, even more so because migration flows, including irregular ones, have not ceased during this period. Nevertheless, integration and coexistence barely generated social conflicts in those years. It is important to highlight, and this is the purpose of this report, that in the past five years security incidents have been recorded which are creating problems of insecurity and even coexistence in different parts of the country, such as the recent case in the Murcia municipality of Torre Pacheco.
Key words.
Spain, immigration, security, rights, crimes
Para citar este artículo (APA 7ª edición):
Castillo , R. (2025). La inmigración en España: ¿creando inseguridad en las calles?. Minerva Institute. Documento de Información /2025. https://www.minervainstitute.es/. Consultado 22/09/2025
Introducción.
Podemos decir que la sensación o no de seguridad o inseguridad es algo completamente subjetivo de cada persona que acostumbra a hacer su vida en las calles de su ciudad, es algo que no se puede medir, pero los delitos si es algo contable y se hacen estudios estadísticos trimestrales y anuales para comprobar los niveles delincuenciales que hay en nuestro municipio, nuestra provincia, nuestra comunidad autónoma o a nivel genérico, en toda España. Para realizar esta estadística, las diferentes policías que actúan dentro de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad españolas (Cuerpo Nacional de Policía, Guardia Civil, Policías Locales y Policías Autonómicas) tienen unos registros propios que después trasladan al Ministerio del Interior para comprobar los números de delitos que se realizan en nuestro territorio. Estos registros se hacen de los delitos en general y también según la tipología delictiva; Convencional y sus variantes, y Cibercrimen y sus variantes. Esta última, la cibercriminalidad, como es lógico, ha sufrido un ascenso enorme desde la «democratización» de las tecnologías de la comunicación y al uso generalizado tanto a nivel particular como a nivel profesional.
La criminalidad ha evolucionado, hoy en día contamos con la delincuencia más común y clásica cometida por individuos que generalmente trabajaban de manera autónoma, pero ahora, también existen auténticas organizaciones criminales básicas e incluso auténticas empresas internacionales del crimen, jerarquizadas, preparadas y muy especializadas en determinados delitos. Esta internacionalización de la delincuencia en España, se ha producido evidentemente (aunque no solo) con la llegada de flujos migratorios, en los que no ha habido un control, y estos delincuentes han pasado desapercibidos entre aquellos que vienen de manera legal a trabajar desde origen, o los que han entrado con visado de turista con la intención de trabajar y regularizar su situación más adelante. Muchos de estos delincuentes han sido capaces de poder cancelar sus antecedentes penales en los países de origen siempre y cuando cumplan unas condiciones. (En España también es posible).
Los datos que mostraremos en este documento, son los datos oficiales ofrecidos por el Ministerio del Interior realizados por el Gabinete de Coordinación y Estudios de la Secretaría de Estado de Seguridad, los cuales se pueden obtener en la página web del Ministerio.
Incremento de delitos graves en España.
En los datos oficiales ofrecidos por el Ministerio del Interior del ejercicio 2024, en una comparativa con los datos ofrecidos por el mismo Ministerio del ejercicio 2017, se puede ver un acumulado anual con una subida exponencial en los delitos más graves, cierto es que en el número total de delitos pasa de 2.045.784 en 2017 a 1.990.575 en 2024. En la comparativa, los delitos más graves y que causan mayor estrago en la sociedad española, como asesinatos consumados y homicidios dolosos, la diferencia es un 13,4% más elevado. Los delitos de lesiones y riñas tumultuarias, subieron un nada despreciable 62,8%, también subieron más de un 50% los secuestros, pasando de los 69 del año 2017 a los 105 del año 2024.
Queremos poner especial atención a los delitos contra la libertad e indemnidad sexual de las mujeres, los cuales, han sufrido un aumento impresionante, ni más ni menos que un 81%. Dentro de esta violencia sexual contra las mujeres, en los últimos años, los delitos de agresión sexual con penetración, la subida ha sido de un alarmante 275,3%, pasando de 1.387 agresiones a 5.206. Recordamos que desde 2022 contamos con la nueva Ley Orgánica 10/2022, de garantía integral de la libertad sexual, la cual buscaba transformar la respuesta a este tipo de graves actos delictivos, los resultados no han sido los esperados por el Gobierno, ya que como la propia Ley Orgánica indica: «se pretende la prevención de las violencias sexuales y garantizar los derechos de las víctimas».
Cambios poblacionales en España en los últimos años.
En 2017, la población extranjera residente en España aumentó situándose en un total de 4.464.997 habitantes al 1 de julio de 2017. La inmigración fue responsable del crecimiento demográfico del país ese año. En enero de 2024, la población extranjera residente en España se situó en 6.500.000 personas según datos del INE (Instituto Nacional de Estadística). Un crecimiento de más de 2 millones de inmigrantes legales, a los cuales hay que sumar otros 700.000 inmigrantes en situación irregular según estiman los expertos.
Población reclusa en España.
La población reclusa en España es de 60.938 individuos, de los cuales el 67,3 % son españoles de nacimiento o nacionalizados, y un 32,7%, son extranjeros. Esto contrasta mucho con la población extranjera residente en España, que es aproximadamente el 12,7 % del total, es decir, la proporción de reclusos extranjeros en prisión es aproximadamente tres veces superior a su representación poblacional.
Ahora nos detendremos en la Comunidad Autónoma de Cataluña, una de las más afectadas por la delincuencia extranjera.
A lo largo de 2024, la proporción de presos extranjeros en las cárceles catalanas era del 51,8 % conforme a datos oficiales del Departament de Justicia de la Generalitat basados en un total de 8.594 presos, de los cuales 4.454 son extranjeros. Como se puede apreciar, esta región está muy afectada por la delincuencia foránea, aunque no es la única, sí es la que se encuentra con el porcentaje más elevado.
Otro ejemplo es la Comunidad Autónoma de Madrid, la cual, a día 31 de diciembre de 2023, contaba con 7 066 reclusos en sus centros penitenciarios, de los cuales 3 042 eran extranjeros, lo que supone aproximadamente el 43,1 % del total de internos.
Un ejemplo más de comunidad autónoma con elevados porcentajes de población reclusa en sus centros penitenciarios es la Comunidad Autónoma Vasca, A finales de 2023, según datos oficiales del Ministerio del Interior, el porcentaje de reclusos extranjeros en las cárceles vascas era de alrededor del 35 %.
Imagen filtrada a los medios de comunicación de los detenidos en un fin de semana en la Comunidad Autónoma Vasca.
Desafíos sociales.
El incremento de la delincuencia tiene múltiples repercusiones negativas en la ciudadanía, tanto a nivel individual como colectivo y genera sensación de inseguridad ya que las personas tienden a sentirse más vulnerables, incluso si no han sido víctimas directas, también puede aumentar el miedo a salir de casa, especialmente por la noche o en ciertas zonas y limitar la vida social de la ciudadanía afectada, lo que contribuye a la destrucción del tejido social. También aumenta el estrés, la ansiedad y la desconfianza entre vecinos y la gente puede tender a aislarse.
Otro de los principales deterioros por inseguridad, sería la desconfianza en las instituciones, si la delincuencia no se combate con eficacia, la población puede perder confianza en la policía, la justicia o en los políticos y esto puede alimentar el populismo o el extremismo político, tanto de derechas como de izquierdas.
Conclusión.
Nadie puede juzgar a un ser humano por conseguir la vida que en su país se le ha negado, también es indudable que los inmigrantes son un capital humano necesario para los países en los que la natalidad es cada vez más baja por diferentes motivos y razones que aquí no cabe entrar a analizar. Dicho esto, también es de capital importancia que los ciudadanos de los países receptores, no se vean afectados en modo alguno, y mucho menos, que lo que les pueda afectar sea la seguridad de las calles por las que transitan y hacen su vida. Como en su día expresó el teniente de alcalde de Seguridad del Ayuntamiento de Barcelona, Albert Batlle, debido a la evidente preocupación existente de los barceloneses por lo que llamó la “cultura de la navaja importada de tradiciones de bandas de otros países» y que está sembrando el pánico entre los vecinos. Para dar una solución a esto, se tiene que contar con que las instituciones públicas no escondan la problemática y sean rigurosos en los datos, de nada vale prostituir los datos dando importancia a la bajada de delitos leves en su cómputo total, cuando los delitos más graves y violentos se han disparado. A las instituciones también se les pide que luchen de manera vehemente contra toda la delincuencia, y tomen medidas drásticas con los delincuentes venidos de fuera, utilizando las herramientas jurídicas existentes, y de no ser suficientes, realizar cambios legislativos para que las FFCC de Seguridad y la Justicia operen de la manera más diligente y efectiva posible, y así evitar lo que podríamos denominar como «efecto llamada de delincuentes y bandas organizadas». Si un delincuente foráneo comete delitos de manera continuada, y son detenidos una y otra vez sin apenas consecuencias penales como la deportación a sus países de origen, él se quedará y el número de este tipo de personas se irá ampliando por razones evidentes de creerse totalmente indemnes.
Recordamos también, que cualquiera puede convertirse en víctima de la delincuencia, absolutamente nadie está a salvo, y que este fenómeno ataca tanto a clases sociales altas, medias y bajas, y, por lo tanto, a todos nos incumbe la delincuencia y la criminalidad, y la lucha contra esta.
Roberto Castillo
Analista de Minerva Institute
Bibliografía.
Balance de Criminalidad de la Dirección General de Coordinación y Estudios de la Secretaría de
Estado de Seguridad del Ministerio del Interior.
https://www.interior.gob.es/opencms/export/sites/default/.galleries/galeria–deprensa/documentos–y–multimedia/balances–e–informes/2024/BALANCE–CRIMINALIDADCUARTO–TRIMESTRE–2024.pdf
Instituto Nacional de Estadística, Seguridad y Sociedad. https://www.ine.es/jaxiT3/Tabla.htm?t=26014

