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Monitorizando esta semana: Evolución estratégica en el Sahel y desinformación en Europa

Del hangar al mercado, la economía y el negocio de la defensa europea.

 

Resumen.

Con motivo de la guerra en Ucrania, y el aislamiento de su principal aliado americano, la Unión Europea se encuentra frente a un panorama de defensa con mucho por recuperar. Años de estancamiento y sensación de intocabilidad externa les ha pasado factura y requieren ahora de una gran inversión en el ámbito de defensa. Afortunadamente, el viejo continente cuenta con muchas empresas capaces de abastecer esta nueva gran demanda, que no sólo aportará un beneficio económico sino también industrial y laboral, pues el plan de la UE pasa por realizar

estas inversiones en territorio europeo de manera casi exclusiva. A continuación revisaremos en este artículo las principales empresas a cargo de este repunte, los retos a los que se enfrenta la industria europea y que podemos esperar a medio-largo plazo.

Palabras clave

Unión Europea, Defensa, Industria, Militar, Economía

Abstract.

In light of the war in Ukraine and the relative isolation of its main American ally, the European Union faces a defense landscape with much to rebuild. Years of stagnation and a sense of external invulnerability have taken their toll, and now a major investment in defense is urgently needed. Fortunately, the old continent is home to many companies capable of meeting this new surge in demand—one that promises not only economic benefits, but also industrial and employment gains, as the EU’s strategy is to carry out these investments almost exclusively within European territory. In this article, we will examine the leading companies driving this resurgence, the challenges facing the European defense industry, and what we can expect in the medium to long term.

Keywords

European Union, Defence, Industry, Military, Economy

*NOTA: Las opiniones contenidas en este documento son responsabilidad de su autor, sin que necesariamente concuerden con las líneas de pensamiento de Minerva Institute.

Para citar este artículo (APA 7ª edición):

Peral, D. (2025, 06, 02). Del hangar al mercado. Minerva Institute. Documento de Información 10/2025.  

Introducción.

El estancamiento por parte de las potencias europeas en el ámbito de la defensa es visible desde hace varias décadas. Sin ir más lejos, la mayor parte de sus participantes, integrados en la OTAN, no cumple con el requerimiento del gasto mínimo del 2% del PIB en defensa, un pacto firmado y al cual (en teoría) están obligados. Es normal, aún así, que pasasen estos hechos. Tras la consolidación de la Unión Europea, integrada también por las principales potencias del continente (salvo por la salida de Reino Unido), se creía impensable que un conflicto armado asolara de nuevo el continente y por ello los gobiernos de los países centraron sus esfuerzos en mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos. Por supuesto esto no es algo que se critique, ni mucho menos, la sociedad debe progresar y cuanto mejor se viva más progreso habrá, pero ignorar o pensar que el conflicto es cosa del pasado es un error inmenso. El gobierno de Donald Trump ha dejado claro que Europa está a su propia suerte, y como tal ha de sacarse las castañas del fuego por sí misma. La Unión Europea, así como sus gobiernos de los Estados Miembros ya han puesto en marcha un plan de inversión y aumento de gasto en la industria de la defensa, lo cual ha disparado por completo este mercado y ha forzado una reindustrialización completa.

Un sector en auge, cifras del repunte armamentístico

En los últimos dos años, el gasto militar en Europa se ha disparado. Países como Alemania, Francia, Italia, Polonia o España han aprobado presupuestos de defensa que habrían sido impensables hace apenas una década. Alemania, por ejemplo, movilizó un fondo especial de 100.000 millones de euros. Polonia dedica ya más del 4% de su PIB a defensa, el porcentaje más alto de toda la UE. La tendencia es clara: hay una carrera por reforzar las capacidades militares, y con ella ha llegado una auténtica ola de contratos, licitaciones, proyectos conjuntos y planes industriales.

Esta nueva etapa está impulsando como nunca a las grandes empresas del sector. Rheinmetall, Leonardo, Thales, Airbus Defence o Indra están viendo crecer su carga de trabajo a una velocidad extraordinaria. Están ampliando fábricas, contratando miles de ingenieros y técnicos, reactivando cadenas de suministro que llevaban años a medio gas. En algunos casos, incluso están construyendo plantas desde cero para poder atender la demanda.

Y no solo eso: los gobiernos europeos también están empujando desde Bruselas para que toda esta actividad se quede dentro de casa. A través del Fondo Europeo de Defensa, la UE quiere que los proyectos se desarrollen entre empresas europeas, con tecnologías propias, y en suelo europeo. El objetivo no es solo rearmarse, sino también reindustrializar el continente y recuperar soberanía tecnológica. El resultado es un nuevo mapa económico en el que la defensa empieza a ocupar un lugar protagonista. Ya no es solo una cuestión de seguridad: es también una oportunidad de crecimiento, empleo y desarrollo tecnológico. Europa ha decidido tomarse en serio su papel en el mundo, y eso, inevitablemente, pasa por fortalecer su músculo industrial. La defensa es ahora parte central de ese proceso.

Cifras e impacto económico del sector de defensa

Hablar del renacimiento de la industria armamentística europea es, en el fondo, hablar de nombres propios. Empresas que llevan años, algunas décadas, trabajando en la sombra, y que ahora, casi de golpe, han pasado a estar en el centro del escenario. Porque detrás de los presupuestos millonarios y de los titulares sobre rearme, hay fábricas, hay oficinas, hay personas. Y muchas de ellas están aquí.

Tomemos el caso de Indra. La compañía española ha ido creciendo, poco a poco, sin hacer demasiado ruido fuera del sector. Pero ahora, en plena reactivación del gasto militar, ha dado un salto importante. En 2024 aumentó su facturación en defensa un 18%, y contrató a más de 500 personas solo en este campo. ¿Qué hacen? De todo, desarrollan sistemas de mando y control, trabajan en ciberseguridad, diseñan simuladores de vuelo para pilotos militares. Cosas que suenan complejas, porque lo son, pero que forman parte ya del día a día de las Fuerzas Armadas europeas. Es tecnología que no se ve, pero que sostiene el funcionamiento de todo lo demás.

En Alemania, Rheinmetall vive su mejor momento en décadas. En los últimos tres años, ha duplicado su facturación y ha superado los 7.000 millones de euros. La empresa, que fabrica desde blindados hasta munición pesada, ha tenido que abrir nuevas plantas para poder dar abasto. Solo en el último año han contratado a más de 4.000 personas. Y sí, suena a cifra enorme, pero cuando uno mira dónde están esas fábricas, se da cuenta de que ese crecimiento está teniendo un impacto real. Pueblos pequeños con nuevas oportunidades, zonas industriales que estaban medio paradas y que hoy tienen otra energía.

Leonardo, en Italia, es otro caso interesante. Ha cerrado 2024 con un 12% más de ventas en defensa, y ha renovado contratos importantes para fabricar helicópteros y radares. Lo suyo es más diverso, trabajan en aviación, en sensores, en electrónica. Mantienen una plantilla de unas 11.000 personas solo en Europa. Y lo que es clave, por cada gran contrato que reciben, hay decenas de pymes italianas, francesas, españolas, de toda Europa en realidad, que se activan. Talleres, proveedores, transporte, logística. Todo eso se mueve en cadena. No es solo una empresa que crece, es una red. Y luego están los gigantes tecnológicos, Thales y Airbus Defence. Ambos trabajan en proyectos de altísimo nivel, muchos de ellos ligados al espacio, la defensa aérea y la inteligencia militar. Thales, por ejemplo, ha aumentado un 25% su inversión en I+D desde 2022. Airbus está impulsando programas europeos clave, como el futuro caza de combate, el FCAS. A veces se pierde de vista lo que significa todo eso. Pero no es poca cosa, significa que Europa quiere depender menos de fuera, y que hay gente aquí, ingenieros, diseñadores, técnicos, capaz de construir esa autonomía desde dentro.

En conjunto, todas estas compañías representan algo más que cifras. Representan una reacción. Una respuesta industrial y tecnológica a un momento que exige soluciones rápidas, pero también duraderas. Y sobre todo, demuestran que Europa todavía tiene capacidad. Capacidad para innovar, para producir y para reconstruir una base industrial que, hasta hace poco, muchos daban por perdida.

Retos y límites de la industria 

Que la industria armamentística europea esté creciendo no significa que todo sea fácil. Ni mucho menos. El impulso actual está lleno de desafíos, algunos nuevos, otros que venían arrastrándose desde hace tiempo y que ahora se notan más que nunca. Uno de los grandes problemas, quizá el más inmediato, es la capacidad de producción. La demanda ha subido de forma abrupta, y muchas fábricas simplemente no estaban preparadas para responder a ese ritmo. Requiere tiempo, y dinero, ampliar líneas, contratar personal, reorganizar procesos. Acelerar de golpe una maquinaria que ha ido al ralentí durante años no es tan simple como pulsar un botón. Hay cuellos de botella, falta de materias primas, incluso escasez de personal cualificado. Y eso complica todo. 

A eso hay que sumarle una cuestión clave, la coordinación entre países. Europa, como proyecto político, sigue siendo un mosaico. No existe todavía una política de defensa común con peso real, y eso se nota en la industria. Cada país tiene sus prioridades, sus empresas favoritas, sus estrategias. Y aunque hay iniciativas como el Fondo Europeo de Defensa o programas conjuntos (como el ya mencionado FCAS), aún falta mucha integración. Lo que debería ser un frente unido a veces se convierte en una carrera por ver quién llega primero a firmar el contrato más jugoso. Luego está el factor burocrático, que en Europa suele ser denso, lento, complicado. Muchas empresas, sobre todo las más pequeñas, lo dicen sin tapujos,  participar en proyectos de defensa europeos es un laberinto. Formularios, requisitos, plazos. Se necesita una estructura casi tan robusta como la del proyecto en sí solo para navegar por el papeleo. Esto limita la entrada de nuevos actores al mercado y deja fuera a muchas pymes que, con apoyo, podrían aportar valor.

Y claro, también está el debate político y social. Porque no todo el mundo ve con buenos ojos este repunte del gasto militar. Hay reticencias, dudas, críticas. Es comprensible. Durante años, Europa ha apostado por la diplomacia, por la cooperación, por una visión más civil del poder. Volver a invertir miles de millones en armamento genera incomodidad en parte de la sociedad. Y aunque los gobiernos tienen clara la necesidad estratégica, aún deben convencer a sus ciudadanos de que este camino es, en este momento, el necesario. Por último, aunque no menos importante, está el desafío de la autonomía tecnológica. Europa sigue dependiendo de terceros países, especialmente de Estados Unidos, para muchas tecnologías clave como : microchips, propulsión, sistemas de guiado. Si el objetivo es construir una defensa verdaderamente europea, esa dependencia debe reducirse. Y eso, otra vez, implica inversión, tiempo y visión de largo plazo.

En resumen, sí, la industria está avanzando. Está creciendo, contratando, innovando. Pero lo hace con obstáculos importantes en el camino. No es un despegue limpio ni libre de turbulencias. Es, más bien, una carrera contrarreloj donde cada paso cuenta, y donde cualquier error puede costar caro. Aun así, el rumbo parece claro. Europa ha decidido ponerse las pilas. Y, con todos sus problemas, ya no parece que vaya a mirar atrás.

Visión a medio y largo plazo y conclusiones

La industria de defensa europea ya no es esa maquinaria dormida que parecía ir a medio gas, no, ahora pisa fuerte, con decisión. Y aunque todavía queda bastante por ajustar, la dirección es clara, rearmarse, modernizarse, no volver a estar desprevenidos. A medio plazo, los números hablan por sí solos. Se estima que el gasto conjunto en defensa en Europa llegará al 3,2% del PIB en 2030. Estamos hablando de casi 900.000 millones de dólares, una cifra que, sinceramente, hasta hace nada parecía impensable. Y para 2032, algunos informes ya apuntan al 3,5%. No es solo más dinero, es una apuesta política, también una oportunidad industrial enorme.

Claro, no todo son buenas noticias ni promesas fáciles. Porque una cosa es querer invertir, y otra, muy distinta, es saber hacerlo bien. A día de hoy, Europa sigue tropezando con su propia complejidad, demasiados países, demasiadas voces, demasiados intereses cruzados. Falta coordinación, falta una visión realmente común. El Fondo Europeo de Defensa y planes como Readiness 2030 intentan marcar un rumbo, sí, pero todo esto va lento, más lento de lo que el momento exige.

La tecnología será clave, eso está claro. Y aquí es donde Europa tiene que decidir si quiere ser simplemente una compradora de sistemas ajenos, o una creadora de soluciones propias. Porque ahora mismo, en campos como la inteligencia artificial militar, los drones autónomos o la ciberdefensa, todavía se depende demasiado de fuera. Estados Unidos, Israel, Corea del Sur… Es como si siempre alguien más llevara el volante. Eso, tarde o temprano, tendrá que cambiar. Pero a pesar de todo, hay motivos para cierto optimismo. Las grandes empresas están respondiendo, se están reactivando ecosistemas industriales enteros, en Alemania, en Italia, en España. Y no hablamos solo de fábricas, hablamos de talento, de innovación, de una industria que se está reimaginando a sí misma. Lo que parecía una respuesta temporal puede convertirse en una transformación estructural.

Así que, ¿qué podemos esperar en el largo plazo? Si Europa hace las cosas bien, y eso incluye gastar mejor, no solo más, podríamos estar ante el nacimiento de una verdadera autonomía estratégica. No solo militar, también tecnológica, industrial, incluso política. No será fácil, pero tampoco imposible. Y al ritmo que van las cosas, no parece que haya vuelta atrás.

                                                                                                  David Peral Panero

                                                                         Estudiante de Relaciones Internacionales

                                                                               Colaborador de Minerva Institute

 

 BIBLIOGRAFÍA.

AP News (2025), «Ukraine has dominated NATO summits since Russia’s invasion. Not this time with Trump».

https://apnews.com/article/2fdc1a645a09fea4137fa2eb4f6d7992

EEAS, Servicio Europeo de Acción Exterior (2025), «White Paper for European

Defence,                                          Readiness                    2030″.

https://www.eeas.europa.eu/eeas/whitepaperforeuropeandefencereadiness2030_en

Business Insider (2025), «Study AI if you want to get hired in the defense industry, says CEO of Saab». https://www.businessinsider.com/study-artificialintelligence-hired-defense-industry-saab-micael-johansson-2025-6

Reuters (2025), «Nokia, Nvidia, defence firms back EU-funded drone infrastructure oversight project».

https://www.reuters.com/business/aerospace-defense/nokia-nvidia-defencefirms-back-eu-funded-drone-infrastructure-oversight-project-2025-06-04/

European       Commission     (2025),      «Future     of     European                         defence».

 https://commission.europa.eu/topics/defence/futureeuropeandefence_en

European Parliament (2025), «EU Member States’ defence budgets».

 https://epthinktank.eu/2025/05/07/eu-member-states-defence-budgets/

Defense News (2025), «European Defence Fund funnels money to drones, hypersonic defense, AI».

https://www.defensenews.com/global/europe/2025/05/01/european-defencefund-funnels-money-to-drones-hypersonic-defense-ai/

Euronews (2025), «Readiness 2030: How is Europe planning to rearm and can it afford     it?».

https://www.euronews.com/my-europe/2025/03/26/readiness-2030-how-iseurope-planning-to-rearm-and-can-it-afford-it

European Parliament Research Service (2025), «Defence and artificial intelligence».

https://www.europarl.europa.eu/RegData/etudes/BRIE/2025/769580/EPRS_BR

I(2025)769580_EN.pdf

Goldman Sachs (2025), «How much will rising defense spending boost Europe’s economy?».

https://www.goldmansachs.com/insights/articles/how-much-will-rising-defensespending-boost-europes-economy

 

 

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