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Monitorizando esta semana: Evolución estratégica en el Sahel y desinformación en Europa

El Ártico, posible escenario de conflicto internacional.

Resumen

Aunque hace unos años el Ártico era una región de colaboración y cooperación, se acerca cada vez más a un posible escenario de conflicto a medio y largo plazo. El calentamiento global ha acelerado el deshielo en la región, adquiriendo así el Ártico una mayor importancia por sus valores estratégicos, económicos, protección del medio ambiente, investigación científica, navegación marítima y recursos naturales.

Palabras clave

Ártico, recursos naturales, deshielo, conflicto, navegación.

Abstract.

Although few years ago the Arctic was a collaboration and cooperation region, it is moving closer and closer to a potential conflict scenario in the medium and long term. Global warming has accelerated the melting of ice in the region, making the Arctic more important for its strategic, economic, environmental protection, scientific research, maritime navigation and natural resource values.

Keywords

Arctic, natural resources, melting ice, conflict, shipping.

Introducción. 

El Ártico incluye las masas continentales de Europa, Asia y Norteamérica adyacentes al Océano Ártico y las islas correspondientes, así como zonas marítimas dentro de la jurisdicción nacional, alta mar y el Océano Ártico. Se trata de unos 21 millones de kilómetros cuadrados -8 millones de zonas terrestres e insulares de Canadá, Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega, Rusia, Suecia y EEUU, y otros 12 millones corresponden al Océano Ártico. El Océano Ártico es un océano cerrado rodeado por los territorios mencionados -aproximadamente la mitad del océano está formado por aguas internacionales.

El régimen jurídico aplicable a esta región incluye la Carta de las Naciones Unidas, la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar -CONVEMAR- y el Tratado de Spitsbergen, así como otros tratados y el derecho internacional general. Los Estados de fuera de la región ártica no tienen soberanía territorial en el Ártico, pero sí derechos en materia de investigación científica, navegación, sobrevuelo, pesca, tendido de cables submarinos y oleoductos en alta mar y otras zonas marítimas pertinentes del Océano Ártico, así como derechos de exploración y explotación de recursos en la zona.  

Efectos del cambio climático: acceso a recursos y rutas de navegación

El Ártico es una región rica en recursos naturales. El avance del deshielo provocado por la aceleración del cambio climático permite un mayor acceso a estos recursos. Los científicos calculan que, aproximadamente, a mediados del siglo xxi podría no haber más hielo en el Ártico. El propio deshielo del Ártico está acelerando el calentamiento global, aumentando el nivel del mar, los fenómenos meteorólicos extremos, afectando a la biodiversidad, etcétera.

El grosor de la capa de hielo del Ártico se ha reducido entre un 30-40% en los últimos treinta años. El avance del deshielo hará que los veranos árticos estén completamente libres de hielo para, aproximadamente 2035. El deshielo provocaría la subida del nivel del mar en varios metros, y provoca también la acidificación del Ártico -afectando a la vida de la fauna marina y al conjunto del ecosistema. Las infraestructuras e instalaciones industriales, así como edificios oficiales y viviendas, también se verían afectadas por el deshielo -con las consecuencias económicas que se derivarían.

El deshielo aumenta las oportunidades de usar las rutas marítimas de la región, afectando al transporte marítimo, el comercio mundial y al suministro energético. Reduce el tiempo de navegación, así como los costes de la misma. También supone una ruta alternativa a las existentes, permitiendo escapar de los Choke Points actuales -Panamá, Suez, Malaca, Hornos o Buena Esperanza.

La navegación por los pasos de la Ruta del Noreste y la Ruta del Noroeste está aumentando. La segunda, ubicada en el Ártico canadiense, une el océano Atlántico y el Pacífico, permitiendo reducir la distancia entre EEUU y Asia un 15%. La Ruta Noreste incluye mejores características para la navegación. Transcurre por la costa ártica rusa y conecta directamente los océanos Pacífico y Atlántico, evitando atravesar los canales de Suez y Panamá o el cabo de Buena Esperanza. Esta ruta se utilizaba sólo durante parte del verano, pero el cambio climático hace que se utilice con mayor asiduidad. Esta ruta es un 40% más corta en distancia entre Europa y Asia Oriental -unos 12 o 15 días.

Desde 2016 ha aumentado el paso de buques de gran tonelaje por las rutas árticas -especialmente la ruta del norte y la del noroeste. La apertura de estas nuevas rutas de navegación acorta la conexión entre Asia Oriental y Europa, lo cual es potenciado por países como Rusia y China -que se posicionan en varios ámbitos en la región. El Ártico ya no es el final de una ruta, sino la conexión de varias de ellas, reduciendo el coste de los transportes en casi un tercio.

El país más beneficiado es Rusia, que vería abierta la ruta del Norte a lo largo de toda su costa, y además tendría un control compartido sobre el Estrecho de Bering. Rusia está creando una flota basada principalmente en submarinos y rompehielos, algunos de ellos con propulsión nuclear, y la modernización de sus fuerzas. En este sentido está cobrando cada vez más importancia la base de Severomorsk. El plan estratégico de Rusia contempla el Ártico como pieza fundamental. Por lo tanto, Rusia ha tomado la iniciativa para controlar el Ártico.

Otros países como Canadá y EEUU aumentarían su actividad en torno a la ruta del Noroeste, que transita por el norte de Alaska, el laberinto de islas canadienses y culmina en el Estrecho de Davis.

Todos los países que forman el Arctic5 -Canadá, Dinamarca, Noruega, EEUU y Rusia- obtendrían grandes beneficios de la apertura de estas rutas comerciales. También sacarían provecho otros países. Para China la apertura de estas rutas marítimas supondría una reducción de los costes de navegación y el comercio, y un refuerzo de su plan estratégico a nivel global One Belt, One Road.

El deshielo también puede favorecer el acceso a recursos naturales, especialmente en el caso de hidrocarburos -petróleo y gas. En el Ártico se encuentra el 30% de las reservas mundiales de gas, y entre un 20-13% del petróleo. Los puntos donde hay mayores reservas están en la cuenca amerasiática, la cuenca ártica de Alaska, la cuenca de Barents oriental, la cuenca del Rift de Groenlandia oriental, la cuenca de Groenlandia occidental-Canadá oriental, la cuenca de Siberia occidental y la cuenca de Yenisey-Khatanga. El 70% de las reservas de gas y el 50% de las de petróleo están en territorio ruso.

Debe considerarse también las tierras raras y los recursos minerales. Respecto a los recursos minerales, suponen a nivel mundial el 40% de paladio, 26,8% de diamantes, 15% del platino, 11% del cobalto, 10,6% del níquel, 9% del tungsteno y el 8% del cinc. Respecto a las tierras raras -imprescindibles para la producción de aparatos electrónicos y la implementación de las energías renovables/verdes- se estima que Groenlandia acumula los mayores yacimientos sin explotar de tierras raras -en torno al 10% del total mundial-, y aporta en torno a un 20% de la demanda mundial. La cuestión de las tierras raras es fundamental, dada la importancia de China en el sector. China posee el 36% de las reservas conocidas de tierras raras, dominando su producción, mercado y cadena de suministros.

No menos importante es la cuestión de la pesca en el Ártico. Las capturas en la región suponen entre el 5-10-% de la pesca mundial, y el deshielo favorecerá el acceso de barcos pesqueros en la región.

La explotación de los recursos del Ártico es principalmente competencia de los Estados miembros del CGA, pero la CONVEMAR limita la soberanía de los Estados al declarar que los fondos marinos son patrimonio común de la humanidad y que su exploración y explotación se realizará en beneficio de toda la humanidad. La Declaración de Ilulissat de 2008 incluye las bases políticas y jurídicas para el reparto de la región ártica, basada en el CONVEMAR y en las negociaciones bilaterales.

El aprovechamiento de todos estos recursos dependerá de la viabilidad técnica de la explotación, del interés comercial que genere, y de la accesibilidad de dichos recursos al mercado mundial.

El Consejo Ártico.

En 1996 se funda el Consejo Glacial Ártico -CGA-, siendo el principal foro intergubernamental que promueve la cooperación entre los Estados, los pueblos indígenas y otros habitantes del Ártico en materia de desarrollo sostenible y protección del medio ambiente en el Ártico. Está formado por Canadá, Rusia, Noruega, Dinamarca, Islandia, EEUU, Suecia y Finlandia. De éstos, cinco de ellos son Estados ribereños -EEUU, Canadá, Noruega, Dinamarca y Rusia-, los cuales defienden ejercer un control directo de sus aguas y poder exigir cuotas de gobernabilidad en función de sus plataformas continentales.

Son miembros observadores -sin derecho a voto- Alemania, Polonia, Países Bajos, Reino Unido, Francia, España, China, Italia, India, Singapur, Corea del Sur, Japón y Suiza, así como varias organizaciones internacionales. Además, seis comunidades indígenas árticas tienen el estatus de Participantes Permanentes del Consejo.

La población indígena se sitúa en torno a los 450.000 habitantes, un 10% de la población polar, formada por los aleutas, yupiks, inuits, chukchis, evenks, khantys, nenets, sajas y los samis. La intensificación del conflicto en la región está silenciando cada vez más las voces de los indígenas.

Debido a la invasión de Rusia a Ucrania, el 3 de marzo de 2022 varios países -Canadá, EEUU, Dinamarca, Islandia, Finlandia, Noruega y Suecia- declararon que no acudirían más a las reuniones del CGA. En junio de 2022, estos siete países decidieron reanudar de manera limitada el funcionamiento del CGA en proyectos que no impliquen la participación de Rusia.

El 80% del territorio corresponde a Rusia y a Canadá, un 4% a EEUU, y el 16% los países nórdicos. Las naciones ribereñas, ante los beneficios mencionados que supondría el deshielo en el Ártico, reclaman un mayor control de la región mediante la extensión de sus plataformas continentales.

Ártico: escenario de conflictos.

Durante la Guerra Fría proliferaron las bases navales y aéreas de la URSS y de varios Estados miembros de la OTAN, muchas de las cuales se están recuperando -junto a las que se están creando- ante una creciente militarización de la región -especialmente su espacio aéreo, mediante el despliegue de cadenas de radares y sistemas avanzados de detección. El Ártico se comunica con el Atlántico en el paso GIUK -Groenlandia, Islandia y Reino Unido- o GIN -Groenlandia, Islandia y Noruega. Estos pasos fueron de gran interés estratégico ya que, ante un conflicto armado, supondrían un bloqueo para impedir el acceso de los submarinos soviéticos al Atlántico.

La península escandinava se interpone entre el noroeste de Rusia y las aguas libres del Atlántico, proporcionando el control de los accesos marítimos del noroeste ruso -mares de Barents y Báltico. Esta situación explica las presiones que sufre Noruega de Rusia. El área al norte de la península escandinava y el mar de Barents da acceso a la región más desarrollada del Ártico ruso y más poblada. Incluye las bases de apoyo y las áreas de despliegue de los SSBN, destacando el puerto de Múrmansk -que tiene las bases rusas de la Flota del Norte, donde se ubican los submarinos nucleares lanzamisiles balísticos. Estos emplazamientos estratégicos están a unos 100 kilómetros de las fronteras de Finlandia y Noruega. Rusia percibe esta situación como una vulnerabilidad.

Por otro lado, destaca el papel de China en la región. En 2019 Xi Jinping manifestó que China era un “Estado casi ártico”, proyectando así definitivamente a China en la región. La presencia china en el Ártico, sumada a las fronteras compartidas y a que el programa One Belt, One Road está sustituyendo a Rusia en Asia Central, puede acabar provocando el envolvimiento estratégico de Rusia. Los intereses chinos y rusos no son ni los mismos ni son superponibles.

La ruta polar china puede absorber parte del tráfico marítimo y del comercio mundial en el Ártico ruso. China dispone de dos rompehielos, y su programa naval incluye uno de propulsión nuclear. Estos rompehielos pueden actuar de escoltas o como buques de apoyo de los submarinos nucleares.

Rusia, que pretende evitar que las potencias externas influyan en los asuntos árticos, ve las pretensiones chinas en el Ártico -y la defensa que hace de que los Estados no árticos tengan una mayor voz en los asuntos árticos- como un impulso para la internacionalización de la región. Pero al acercarse al Ártico, China también se acerca al espacio vital de EEUU. La relación ruso-china es, por lo tanto, de colaboración y de competencia en la región.

En este contexto estratégico en competencia cobra gran importancia Groenlandia, situada en el centro del triángulo Norteamérica-Rusia-Europa. Groenlandia sería un gran centro de aprovisionamiento y apoyo, teniendo un relevante valor estratégico militar. La base aérea norteamericana de Thule contribuye a la defensa de EEUU como parte del escudo antimisiles. También alberga al Tercer Destacamento del 22 Escuadrón de Operaciones Espaciales, una red global de control de satélites. China intentó contar con una estación de satélites en Groenlandia sin lograrlo, pero ha construido una estación en Kiruna -Suecia-, y en 2019 lanzó su primer satélite de órbita polar.

La propia configuración del Océano Ártico hace que parezca más un mar interior, con sus correspondientes choke points. Sólo hay tres zonas de salida hacia otras aguas -el estrecho de Davis entre Alaska y Canadá, el estrecho de Bering entre Rusia y EEUU, y la zona denominada GIUK o espacio entre Groenlandia, Islandia y Reino Unido.

Los beneficios económicos que suponen el deshielo, unido al creciente enfoque realista en las estrategias internacionales de las grandes potencias -Rusia, EEUU, China y, en menor medida, la de los estados europeos-, favorecen una perspectiva de creciente conflictividad en la región.

La conflictividad ártica debe enmarcarse también en el contexto del enfrentamiento entre Rusia y sus aliados -principal, aunque no únicamente, China- frente a los países de la esfera Occidental -EEUU y la UE especialmente- tras la crisis de Crimea en 2014 y, especialmente, desde la invasión de Rusia a Ucrania en 2022. Desde 2022, Finlandia y Suecia han ingresado en la OTAN. Sin embargo, la estabilidad de la región es fundamental para Rusia, ya que necesita importantes inversiones extranjeras y apoyo para explotar el petróleo y gas del que dispone para poder obtener recursos.

Conclusiones

El Ártico ha pasado de ser un escenario de cooperación tras finalizar la Guerra Fría, a ser visto cada vez más como un escenario de conflictividad entre Occidente y el eje Rusia-China. El control del Ártico supone controlar un espacio en donde concurren tres continentes, siendo el nexo de dos océanos y el entorno inmediato de dos superpotencias.

La aceleración del deshielo debido al cambio climático acerca la globalización al Ártico, abriéndose grandes oportunidades económicas como son el acceso a importantes recursos -energéticos, minerales, pesqueros, etcétera- y la apertura de rutas comerciales.

Tras los acontecimientos de Crimea de 2014 y, especialmente, la invasión a Ucrania en 2022, la conflictividad global se ha incrementado, afectando también al Ártico. El CGA apenas sirve como órgano de cooperación, Suecia y Finlandia han ingresado en la OTAN, y la militarización en la región no ha hecho más que crecer.

Por lo tanto, es de esperar que la tensión en la región vaya en aumento durante los próximos años, pudiendo ser un escenario más ante un conflicto internacional en el medio y largo plazo.

 

Miguel Jurado

Miembro de Minerva Institute

BIBLIOGRAFÍA

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