Resumen
Con la irrupción del ejército ruso en territorio ucraniano en la llamada “operación militar especial” se desencadenó, no sólo la batalla por la supervivencia o la preponderancia sino la lucha por la guerra de la información, la guerra psicológica y en definitiva la guerra por el dominio cognitivo[1].
En este breve documento divulgativo se pretenden analizar las principales tácticas y técnicas empleadas por los contendientes, orientadas a influir en “los corazones y mentes de la opinión pública”[2] además de conseguir la legitimación internacional y la aceptación del conflicto por parte de la población propia.
[1] El dominio cognitivo en las operaciones multidominio: concepto y problemática. ACAMI.
[2] Basil Henry Liddell Hart.
Palabras clave
Guerra psicológica, dominio cognitivo, opinión pública.
Abstract.
With the Russian army’s invasion of Ukrainian territory in the so-called «special military operation,» not only a battle for survival or dominance was unleashed, but also a struggle for information warfare, psychological warfare, and ultimately, the war for cognitive dominance.
This brief informative document aims to analyse the main tactics and techniques employed by the contenders, aimed at influencing «the hearts and minds of public opinion» as well as achieving international legitimacy and acceptance of the conflict among the local population.
Keywords
Psyops, cognitive domain, public opinion.
La batalla por la mente: Operaciones Psicológicas y de Información en el Conflicto Ucrania-Rusia
El conflicto Ucrania-Rusia, ha transformado radicalmente el panorama de seguridad del continente. Aunque inicialmente las operaciones fueron predominantemente convencionales, una vez conformado el espacio de batalla se ha puesto de manifiesto la relevancia crítica de las dimensiones no militares de la guerra, particularmente las relacionadas con el entorno de la información y la percepción; se ha hecho patente la efectividad y vigencia de las operaciones psicológicas.
Desde una perspectiva occidental, OTAN, el conflicto podría describirse de manera simplista como una guerra híbrida. Por el contrario, la aproximación rusa ha sido presentar el conflicto como una respuesta necesaria a la guerra encubierta empleada tanto por OTAN como por Estados Unidos para debilitar a Rusia. En realidad, el conflicto se ha llevado a cabo, principalmente por el lado ruso, heredando estrategias de la época soviética con la búsqueda de explotar las vulnerabilidades de las sociedades occidentales para influir en su dirección política y opinión pública, incluyendo adversarios neutrales e incluso a la Comunidad Internacional.[1]
[1] Active Measures: Russia’s Covert Geopolitical Operations. Mark Galeotti.
Conceptos Clave en la Guerra de la Información y Psicológica.
Para comprender las dinámicas del dominio cognitivo en el conflicto, es crucial definir o recordar (ya vistos en anteriores documentos de MINERVA) una serie de términos:
- Operaciones Psicológicas (PSYOPS): Definidas como actividades planificadas que utilizan métodos de comunicación y otros medios dirigidos a audiencias concretas (audiencias objetivo) para influir en las percepciones, actitudes y comportamientos, para la consecución de objetivos políticos y militares. Estas operaciones buscan producir cambios en la percepción del adversario, influir en la toma de decisiones en el campo de batalla y en la percepción del conflicto por parte de la población civil.
- Propaganda: Conjunto de técnicas empleadas sistemáticamente para difundir opiniones o ideas parciales o sesgadas, a menudo con una intención política propia.

- Desinformación (Dezinformatsiya): La difusión deliberada de información falsa o engañosa con fines malignos. Históricamente, la difusión de desinformación soviética era definida por el KGB como la invención de datos para generar imágenes incorrectas de la realidad en la mente del adversario, con la finalidad de que este tomara decisiones beneficiosas para Moscú. Se distingue de la propaganda por su origen encubierto y difusión clandestina.

- Medidas Activas (Aktivniye Meropriyatiya): Este término ruso engloba una gama compleja de operaciones encubiertas, que utilizan la influencia política y la subversión. Definidas por el KGB como «acciones para influir sobre la vida política del país objetivo engañando al adversario, erosionando y debilitando sus posiciones, rompiendo sus planes hostiles o logrando otros fines». Las medidas activas comprendían el uso de medios abiertos, semi-encubiertos o clandestinos, combinando desinformación, propaganda, manipulación de medios y fabricación de información para apoyar la subversión y desestabilización de los enemigos.
- Guerra de la Información (Informatsionnaya Voyna): Este concepto integra disciplinas como Operaciones Psicológicas (PsyOps), Comunicación Estratégica (StratCom), Inteligencia y Contrainteligencia y desinformación.
- Guerra Cognitiva: Alude al conjunto de operaciones dirigidas a influir en la mente de individuos y sociedades para obtener ventajas estratégicas. A diferencia de la propaganda clásica, despliega tácticas más sofisticadas explotando las redes sociales, los sesgos psicológicos y la sobrecarga informativa para manipular la opinión, creencias y comportamientos.

Raíces históricas y evolución.
Las actividades de desinformación y subversión rusas no son nuevas. Durante la Guerra Fría, el KGB dedicó importantes recursos (se especula que hasta el 80% de sus medios humanos y materiales) a las “Active Measures”. Estas actividades, buscaban influir en la vida política de los países objetivo y se realizaban a menudo a través de actividades que parecían legítimas en sociedades democráticas. Temas recurrentes incluían las armas atómicas, la política exterior estadounidense y el riesgo de guerra en Europa, buscando explotar los miedos, erosionar la cohesión aliada y movilizar el sentimiento antiestadounidense.
Las Medidas Activas no cesaron con el fin de la Guerra Fría, aunque se hicieron más visibles tras la anexión de Crimea en 2014 y las elecciones presidenciales estadounidenses de 2016. La estrategia rusa actual sigue un patrón similar al de las técnicas soviéticas de guerra política, cultural o ideológica. No sólo pretenden convencer de las bondades del sistema ruso, sino explotar la desafección política y las contradicciones occidentales para deslegitimar, polarizar a sus poblaciones e influir en sus procesos de toma de decisiones.
El concepto de «Guerra Híbrida», aunque popularizado en Occidente tras la anexión de Crimea, tiene procedencia de documentos rusos relacionados con la guerra no-convencional. La anexión de Crimea (2014) y la invasión de Ucrania (2022) se pueden considerar como paradigmáticos de esta «guerra híbrida», donde tropas sin emblemas ni procedencia conocida se complementaban con ataques cibernéticos y una intensa campaña de desinformación para «desvirtuar la realidad». La desinformación se convierte así en una «arma estratégica» que secunda y potencia las operaciones militares convencionales.

Aplicación en el conflicto Rusia-Ucrania.
El conflicto actual es un claro ejemplo de cómo la guerra psicológica y de la información operan en múltiples frentes:
- Influencia en la Opinión Pública Adversaria y Neutral: Rusia busca influir en la dirección política y opinión pública de los países adversarios y neutrales. Esto se manifiesta en campañas dirigidas a audiencias objetivo[1]occidentales para promover la polarización y desestabilizar así a las democracias europeas y del entorno OTAN. Se han detectado campañas de desinformación rusas contra vecinos y aliados de la OTAN como parte de su guerra híbrida.
[1] Targeted Audience (TA) en su terminología OTAN.

- Influencia en la Propia Población: No menos relevante en la guerra de nueva generación rusa es su clara búsqueda de influir en las percepciones de su propia opinión pública. La «operación militar especial» se ha caracterizado por una mediatización del pueblo ruso, utilizando los medios de comunicación social de forma sistemática y masiva. Se han promovido corrientes de pensamiento como el neo-eurasianismo y las teorías de pensadores como Alexander Dugin, adaptadas premeditadamente, para generar desafección hacia Occidente y ganar la opinión pública en torno al liderazgo de Putin.
Uso de Técnicas Propagandísticas y de Manipulación: Ambas partes en el conflicto emplean técnicas de propaganda para presentar su narrativa y movilizar el apoyo.
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- Ejemplos en la narrativa ucraniana: Nombrar al enemigo como «el mal»[1] armado con misiles y bombas, justificar acciones con «nobles fines» para lograr la paz y reflejar las atrocidades cometidas por el enemigo.
[1] https://www.infobae.com/america/mundo/2024/01/17/zelensky-califico-de-depredador-a-putin-y-afirmo-que-es-responsable-de-varias-de-las-guerras-actuales/

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- Ejemplos en la narrativa rusa: Afirmar que «no queremos la guerra», justificar el escenario como resultado de desafíos constantes por parte de la OTAN, y presentar su “operación militar especial” como una de pacificación cuyos nobles objetivos son desnazificar y proteger a la población. Estos ejemplos ilustran cómo se apela a sesgos cognitivos, a menudo procesados inconscientemente.

- El Entorno Digital como Campo de Batalla Cognitivo: Las plataformas digitales son el «campo de batalla cognitivo». En el caso de Rusia es Vox Populi que utiliza granjas de bots para difundir narrativas, multiplicar contenidos a través de cuentas falsas y adapta su relato a las vulnerabilidades específicas de la audiencia de cada país.

- La Población como audiencia objetivo: En el espacio de batalla virtual el foco de atención se centra en la población. La magnitud del conflicto trasciende lo individual, siendo clave del éxito poder influir en la percepción de los individuos. El objetivo psicológico puede ser infundir indignación, conseguir deserciones[1], o disminuir la voluntad de vencer del adversario.
[1] Las imágenes y videos de los escuadrones de reclutamiento se difunden en RR.SS. de manera profusa por parte de prorrusos para forzar deserciones.
A modo de conclusión.
Las operaciones psicológicas han evolucionado desde el uso de las whistling arrows[1] hasta la profusión de publicaciones en redes sociales y el uso del mundo virtual de manera sistemática como se ha visto en el conflicto Ucrania-Rusia. Dichas tácticas son difíciles de prever y su impacto real puede llegar a influir en el adversario de manera significativa. Además, la desinformación supone un riesgo tal, que puede llegar a conseguir que se legitime la violencia, la invasión de un país o se degrade la confianza ciudadana en las instituciones. La frontera entre la paz y la guerra queda difuminada y el conflicto es un continuo.
El conflicto entre Rusia y Ucrania demuestra la centralidad de la guerra psicológica y de la información en los conflictos actuales. El «campo de batalla es el ámbito cognitivo» donde la información y la narrativa se convierten en armas estratégicas clave.
Hacer frente a estas amenazas requiere comprender sus antecedentes históricos y técnicos, desarrollar capacidades de detección y análisis, y fortalecer la resiliencia social mediante la educación y la visión crítica de la información. La guerra psicológica en Ucrania subraya que la batalla por la psique es tan crucial como la batalla por el terreno.
[1] Flechas con hendiduras en su punta para producir un silbido durante el vuelo y así infundir miedo en el adversario.
Juan Pablo Bolívar Santos
Miembro de Minerva Institute

