Resumen ejecutivo
La entrada masiva registrada en Ceuta los días 30 y 31 de julio de 2026 no puede analizarse únicamente como un episodio migratorio ni darse por cerrada con la recuperación del control físico de la frontera. Así lo indican varios elementos posteriores. La documentación conocida después de la crisis, la actuación marroquí ante una nueva convocatoria el 15 de agosto, la continuidad de las reivindicaciones territoriales sobre Ceuta y Melilla, la explotación informativa del episodio por actores de distinto origen y la aparición de una nueva movilización prevista para el 20 de septiembre obligan, en conjunto, a ampliar el marco temporal del análisis.
Este estudio examina si estamos ante episodios independientes o ante una secuencia de presión sobre Ceuta en la que cambian los instrumentos mientras permanece el objeto de presión. La evidencia disponible no permite afirmar que todos los acontecimientos respondan a una única dirección, planificación o autoría. Tampoco permite atribuir al Gobierno marroquí la orden política de organizar la entrada del 30 de julio. Sí permite identificar continuidades relevantes.
El contraste entre el 30 de julio y el 15 de agosto resulta especialmente significativo. El informe del Centro Nacional de Inmigración y Fronteras describe durante el primer episodio una presencia reducida de fuerzas marroquíes, permisividad y actuaciones de guiado hacia los puntos de acceso. Ante la convocatoria posterior, Marruecos desplegó en cambio un dispositivo de control que impidió que la movilización alcanzara directamente la frontera. Esta diferencia no demuestra por sí misma una decisión deliberada de permitir el 30J. Demuestra, sin embargo, que el grado de intervención marroquí modifica sustancialmente el resultado físico de una movilización.
La convocatoria difundida para el 20 de septiembre introduce una variable diferente. Su contenido conocido es predominantemente territorial y reivindicativo y no puede equipararse, con la información disponible, a la movilización migratoria del 30J. Al cierre, su organizador formal, autorización, recorrido y capacidad real de movilización no están suficientemente establecidos en fuentes públicas. Su importancia dependerá tanto de su materialización física como de su capacidad para producir efectos políticos e informativos.
La hipótesis de coerción acumulativa permanece abierta. Para sostenerla será necesario demostrar no solamente una sucesión de acontecimientos, sino una lógica que relacione presión, respuesta, absorción del coste y reiteración o modificación posterior de los instrumentos. El interés estratégico del caso reside precisamente en determinar si esa secuencia existe y qué información proporciona sobre los umbrales de respuesta españoles.
Palabras clave: Ceuta, Marruecos, zona gris, umbral de respuesta, coerción acumulativa, instrumentalización migratoria, soberanía, FIMI, alerta temprana, atribución, narrativas.
Pregunta de investigación
- ¿Estamos ante episodios independientes o ante una secuencia de presión sobre Ceuta en la que cambian los instrumentos mientras permanece el objeto de presión?
El 30 de julio produjo un acontecimiento extraordinario por su magnitud. Las cifras continúan siendo objeto de discrepancia y el propio CENIF recoge estimaciones diferentes, por lo que este análisis evita convertir una cifra discutida en fundamento de la argumentación. La incertidumbre cuantitativa no altera el hecho esencial. El sistema ordinario de control fronterizo quedó saturado.
Una interpretación centrada exclusivamente en aquellas horas corre el riesgo de aislar artificialmente el acontecimiento. El propio informe policial propone un análisis con un antes, un durante y un después. Antes del 30J existían presión fronteriza creciente, actividad digital y advertencias institucionales. Durante la crisis interactuaron movilización física, circulación de información, comportamiento de fuerzas marroquíes y saturación de capacidades españolas. Después aparecieron retornos, efectos internos, nuevas convocatorias, disputas sobre la atribución, explotación informativa internacional y una reactivación de la reivindicación territorial.
El 15 de agosto añadió un elemento comparativo. Una nueva convocatoria no produjo un resultado equivalente porque Marruecos desplegó una respuesta de control sustancialmente diferente. El 20 de septiembre introduce una tercera observación, esta vez con un contenido conocido predominantemente territorial. El objeto permanece. El instrumento puede estar cambiando. Esta posibilidad no demuestra una estrategia común, pero sí justifica abandonar el análisis episódico y preguntar por la continuidad funcional.
- Lo que el 30J dejó al descubierto
El 30J reveló simultáneamente vulnerabilidades fronterizas, institucionales, informativas y decisionales. La documentación del CENIF recoge advertencias anteriores al desbordamiento, entre ellas referencias a una comunicación del 27 de julio y una alerta del 29 de julio sobre riesgo de entradas para el día siguiente.
La existencia de advertencias no significa que los servicios españoles hubieran anticipado exactamente la magnitud del acontecimiento ni demuestra que conocieran una eventual autoría exterior.
La cuestión relevante pasa a ser qué información estaba disponible, qué organismo la produjo, a quién fue transmitida, cómo fue valorada y qué decisiones produjo. El problema de inteligencia puede aparecer en la detección, pero también en la transmisión, integración, valoración, decisión o ejecución. Una alerta temprana no tiene que reproducir con exactitud el acontecimiento futuro para resultar operativamente relevante.
3. Lo que el CENIF permite afirmar
La copia de 55 páginas del informe CENIF examinada por Minerva permite elevar el nivel de evidencia sobre varios componentes del 30J. El documento rechaza que la entrada pueda explicarse como un acontecimiento meramente espontáneo o incidental y describe planificación, movilización previa y actividad sobre el terreno.
El informe atribuye comportamientos concretos a miembros uniformados de las fuerzas de seguridad marroquíes y describe indicaciones, gestión de flujos y actuaciones que califica como guiado activo. También identifica individuos no uniformados a los que atribuye funciones de dinamización y monitorización.
Estas conclusiones tienen límites. El CENIF no identifica al autor intelectual último ni establece una cadena de mando política que permita afirmar que el Gobierno marroquí ordenó la operación. La evidencia sobre participación operativa, la inferencia sobre planificación y la atribución política al Estado pertenecen a niveles probatorios distintos. La posición pública de la Dirección General de la Policía ha insistido igualmente en que la autoría intelectual permanece sin determinar.
4. La hipótesis alternativa
Un análisis que pretenda resistir una revisión crítica debe considerar seriamente las explicaciones que cuestionan las conclusiones de mayor calado. La magnitud de una movilización digital no demuestra por sí misma dirección estatal. Un patrón de viralización puede mostrar difusión sin identificar al autor intelectual. La identificación de individuos no uniformados como posibles agentes exige evidencias adicionales cuando depende de rasgos de apariencia o comportamiento.
También existe una explicación alternativa para el contraste entre el 30J y el 15A. Marruecos pudo haber aprendido del primer episodio, reforzado posteriormente sus dispositivos y adquirido una capacidad de anticipación que no tuvo durante el acontecimiento inicial. La cooperación posterior en retornos debe incorporarse igualmente al análisis.
Estas objeciones no eliminan la evidencia policial sobre actuaciones de agentes uniformados. Obligan a formular correctamente la conclusión. No está demostrada públicamente la dirección del Gobierno marroquí. Eso no equivale a afirmar que no exista evidencia sobre participación operativa de agentes marroquíes.
5. 30J y 15A, el contraste
El episodio del 15 de agosto constituye uno de los elementos comparativos más importantes. Tras la primera crisis comenzaron a circular mensajes anunciando una nueva tentativa. El CENIF señala que esta convocatoria tuvo mayor visibilidad y pudo detectarse con más antelación.
La respuesta marroquí fue sustancialmente diferente. El dispositivo desplegado impidió que los intentos alcanzaran directamente el perímetro fronterizo. El contraste no demuestra intención retrospectiva. Sí demuestra capacidad. Marruecos dispone de instrumentos policiales, territoriales y administrativos capaces de modificar decisivamente la posibilidad de que una movilización alcance la frontera española.
Este hecho introduce una cuestión estratégica que trasciende la autoría del 30J. España depende parcialmente de la cooperación marroquí para reducir determinadas presiones sobre su frontera exterior. La cooperación proporciona seguridad. La dependencia de esa cooperación puede generar simultáneamente vulnerabilidad.

Figura 1. Secuencia de presión Minerva. Representación analítica de la evolución temporal. La continuidad no implica autoría común.
6. Ceuta y el umbral
En una confrontación entre Estados, el umbral puede entenderse como el punto a partir del cual una determinada acción es considerada suficientemente grave, atribuible y políticamente relevante como para justificar una respuesta de mayor intensidad. No es una línea fija ni exclusivamente militar. Depende de la naturaleza, intensidad, duración, efectos, atribución y costes políticos, jurídicos y estratégicos.
El umbral no depende únicamente de lo que hace quien ejerce la presión. También depende de aquello que el Estado afectado está dispuesto a tolerar antes de responder. Aplicado a Ceuta, la pregunta es dónde se encontraba el umbral de respuesta español antes del 30J y qué información proporcionó la crisis sobre ese umbral.
España reaccionó materialmente ante el desbordamiento. La respuesta hacia la eventual responsabilidad exterior fue mucho más contenida. Esa diferencia puede responder a atribución insuficientemente consolidada, prioridad humanitaria, necesidad de recuperar el control, riesgo de escalada diplomática o voluntad de preservar la cooperación bilateral. Ninguna de estas explicaciones equivale automáticamente a pasividad. Todas, sin embargo, proporcionan información a cualquier observador interesado en conocer cómo España calcula el coste de responder.
7. Zona gris y coerción acumulativa
La hipótesis más exigente consiste en determinar si la secuencia observada puede evolucionar hacia una forma de coerción acumulativa. No basta con encontrar varios acontecimientos relacionados con Ceuta. Para sostenerla debería observarse una secuencia en la que acciones limitadas o ambiguas generan presión, reciben una respuesta contenida, son absorbidas y permiten posteriormente nuevas actuaciones que exploran o desplazan límites anteriores.
Desde el enfoque adoptado en este análisis, la cuestión relevante no consiste en acumular etiquetas sobre cada episodio, sino en observar la relación entre las distintas formas de presión, su secuencia temporal, los efectos que producen y la respuesta que generan. Una sucesión de acontecimientos solo adquiere valor estratégico conjunto cuando puede demostrarse algún grado de continuidad funcional entre ellos.
En Ceuta existen elementos compatibles con esa hipótesis. La repetición temporal sobre un mismo territorio, la combinación de instrumentos de distinta naturaleza, la ambigüedad sobre autoría e intencionalidad, la existencia de indicios operativos, la dependencia de la cooperación marroquí y la continuidad de la reivindicación territorial configuran un patrón que merece ser examinado desde la lógica de la zona gris.
En este tipo de dinámicas, la ausencia de una evidencia única que permita establecer una atribución política directa no invalida por sí misma la hipótesis. Su valoración debe descansar en la convergencia de indicios, la continuidad temporal, la capacidad de los actores, los efectos producidos y la relación entre presión y respuesta. Con la evidencia disponible, estos elementos permiten considerar plausible una dinámica de coerción acumulativa, aunque todavía no permiten afirmar una dirección común ni integrar el 20S en una misma planificación.

8. La reivindicación territorial después del 30J
La reivindicación marroquí sobre Ceuta y Melilla es anterior a la crisis de julio y no puede utilizarse aisladamente como prueba de autoría. Lo significativo para este análisis es su continuidad y reactivación en el contexto posterior.
El 3 de septiembre, Nizar Baraka, ministro marroquí y secretario general del Istiqlal, reiteró públicamente que Marruecos no retrocedería en lo que considera su territorio. La declaración se produjo en un contexto de tensión bilateral y de reafirmación española de la soberanía sobre Ceuta y Melilla. La importancia analítica de estas declaraciones no reside en utilizarlas para explicar retrospectivamente el 30J, sino en constatar que mantienen activo el objeto territorial de la disputa.
9. La batalla por el significado
El 30J produjo una segunda crisis. La disputa por explicar qué había ocurrido. Durante las primeras horas aparecieron explicaciones vinculadas a organizaciones criminales, movimientos migratorios, manipulación de información y cooperación marroquí. La aparición pública del informe CENIF desplazó después la controversia hacia la naturaleza de la participación marroquí, el conocimiento previo de las autoridades españolas y el significado de las propias conclusiones policiales. Esta diferencia importa porque la existencia de indicios suficientemente consistentes para sostener una hipótesis de atribución no implica necesariamente disponer de evidencia que permita establecer de forma inequívoca una responsabilidad política estatal. Esa distancia entre indicio, atribución analítica y atribución política forma parte precisamente del problema que plantea el análisis de actuaciones desarrolladas en zona gris.
La atribución se ha convertido así en parte de la crisis. Ya no se disputa únicamente qué sucedió en la frontera. Se disputa qué significa la evidencia disponible.
10. Explotación por terceros
La dimensión internacional añade otra capa. La información pública disponible apunta a una rápida amplificación posterior de la crisis por ecosistemas informativos externos. La secuencia temporal es esencial. Permite sostener explotación posterior con mayor confianza que provocación. Actores distintos no necesitan haber causado la crisis para obtener beneficio informativo de ella.
Provocar, facilitar, amplificar y explotar son acciones distintas que conviene no confundir. Un actor puede amplificar una crisis sin haber participado en su origen, del mismo modo que puede explotarla informativamente sin haberla facilitado. Mantener esta distinción evita convertir correlaciones, afinidades narrativas o actividad posterior en pruebas de coordinación o autoría.
11. La narrativa de la dependencia
En el entorno informativo marroquí aparece un marco que merece seguimiento independiente. España es presentada recurrentemente como incapaz de gestionar determinadas amenazas sin la cooperación marroquí. Frente a esa imagen aparece Marruecos como actor estable, competente e indispensable para el control migratorio y la seguridad regional.
La estructura narrativa combina debilidad ajena, competencia propia y dependencia. No es necesario que todos los actores que reproducen este marco estén coordinados. La convergencia narrativa no demuestra coordinación. Pero su repetición permite estudiar cómo se construye una determinada percepción de poder en la relación bilateral.
El contraste entre el 30J y el 15A aporta además un soporte material a una parte de esa narrativa, porque muestra que el comportamiento marroquí puede alterar el resultado fronterizo.
12. El 20S no es el 30J
La convocatoria difundida para el 20 de septiembre debe analizarse sin proyectar automáticamente sobre ella las características del 30J. El material conocido llama a movilizaciones relacionadas con la reivindicación de Ceuta, Melilla y otros territorios presentados como ocupados. Diversos medios han confirmado la circulación de la convocatoria, pero las informaciones disponibles no establecen con suficiente claridad un organizador formal, una autorización consolidada ni una capacidad real de movilización.
Su proximidad a las elecciones legislativas marroquíes del 23 de septiembre añade una explicación alternativa importante. La reivindicación territorial puede desempeñar una función de movilización nacionalista interna sin necesidad de constituir una operación dirigida contra España. Por ello, el 20S se mantiene como objeto de observación prospectiva y no como acontecimiento cuyo resultado ya conocemos.
13. Evaluación prospectiva del 20S
La evaluación queda fijada con cierre de fuentes del 6 de septiembre y no deberá modificarse retrospectivamente para acomodarla al resultado. Se contemplan cuatro escenarios, no necesariamente excluyentes entre sí, que combinan grado de materialización física y repercusión informativa.
Escenario de desinflado. La convocatoria mantiene circulación digital, pero no consigue una materialización física significativa. Probabilidad cualitativa media.
Escenario de movilización contenida. Se produce una concentración real en Marruecos de carácter territorial y simbólico, pero sin presión significativa sobre la frontera española. Probabilidad cualitativa media-alta.
Escenario de escalada informativa. La materialización física es limitada, pero imágenes, consignas, incidentes o declaraciones producen una repercusión digital y política muy superior al tamaño de la concentración. Probabilidad cualitativa alta.
Escenario de desbordamiento fronterizo. La movilización territorial converge con desplazamientos hacia Ceuta o con una nueva presión migratoria significativa. Probabilidad cualitativa baja con la evidencia pública disponible al cierre.
Los cuatro escenarios no son mutuamente excluyentes, y su valor no depende únicamente de cuál se materialice, sino de si el resultado observado logra explicarse dentro de esta matriz o exige revisarla.
14. Dos ejes, no uno
La observación del 20S debe separar impacto físico e impacto informativo. Una movilización puede ser físicamente pequeña e informativamente enorme. También puede producir una concentración importante sin generar efectos políticos duraderos.
Esta separación evita considerar que una convocatoria ha fracasado únicamente porque no consiguió alterar físicamente la frontera. Si produce internacionalización de una reivindicación territorial, deterioro de la percepción de control, polarización interna o nuevas narrativas explotables por terceros, puede generar efectos estratégicos sin alcanzar materialmente Ceuta.
15. Implicaciones geopolíticas
Ceuta permite observar una transformación más amplia de la seguridad en la frontera sur europea. La movilidad humana puede convertirse en una variable de poder cuando un actor posee capacidad para facilitarla, impedirla, acelerarla, ralentizarla o reducir el esfuerzo destinado a contenerla. Esta posibilidad no convierte automáticamente cualquier flujo migratorio en instrumento de coerción. Exige demostrar intención, capacidad y relación entre comportamiento y objetivo político.
Marruecos es simultáneamente socio esencial de España en materia migratoria, policial, antiterrorista y de lucha contra el crimen organizado y actor que mantiene una reivindicación territorial sobre Ceuta y Melilla. Esa combinación genera una relación particularmente sensible. Cuanto mayor sea la dependencia española de la cooperación marroquí, mayor puede ser el coste de una respuesta que deteriore esa cooperación.
La dimensión europea está aumentando. El 6 de septiembre se informó de que el Gobierno español busca reforzar el encaje europeo de Ceuta y Melilla y una presencia más estable de Frontex, después de la intervención temporal de la agencia en tareas de identificación. Este movimiento sugiere una posible europeización progresiva de la gestión de la frontera, con efectos sobre reparto de costes, visibilidad política y capacidad de respuesta.
Los costes de la crisis tampoco se agotan en el control fronterizo. Informaciones publicadas el 6 de septiembre describen pérdidas empresariales, gasto público extraordinario y deterioro de la confianza económica en Ceuta. Estas estimaciones requieren seguimiento y no se utilizan aquí como cifras consolidadas, pero ilustran una idea central. El efecto estratégico de una crisis puede persistir mucho después de que disminuya la presión física.
16. El aprendizaje del observador
Existe una consecuencia estratégica que no depende de resolver la autoría del 30J. Cualquier actor puede aprender de una crisis que no ha provocado. El episodio proporcionó información sobre tiempos de reacción, saturación de capacidades, coordinación institucional, gestión política de la atribución, dependencia de la cooperación marroquí y costes que España parece dispuesta a asumir antes de modificar su relación con Rabat.
Esa información no desaparece cuando termina la crisis. Puede ser observada por Estados, organizaciones criminales, actores informativos o cualquier entidad interesada en generar efectos sobre España. La pregunta estratégica pasa a ser qué aprendió del 30J cualquier actor interesado en conocer cuánto puede presionarse sobre Ceuta antes de provocar una respuesta española de mayor intensidad.
17. Hipótesis en competencia
Primera hipótesis. Los acontecimientos son esencialmente independientes. El 30J sería resultado de una movilización excepcional favorecida por múltiples circunstancias, el 15A una reacción marroquí de aprendizaje, las declaraciones territoriales política doméstica y el 20S una convocatoria nacionalista sin conexión operativa con los episodios anteriores. Esta hipótesis continúa siendo viable.
Segunda hipótesis. Existe continuidad funcional sin dirección común. Actores diferentes, con intereses distintos, aprovechan sucesivamente la misma vulnerabilidad y el mismo objeto territorial. No existe necesariamente coordinación, pero el resultado acumulado incrementa la presión sobre Ceuta y sobre la relación bilateral. La evidencia disponible es compatible con esta explicación.
Tercera hipótesis. Existe coerción acumulativa y diferentes instrumentos forman parte de una secuencia orientada a explorar, explotar o desplazar los umbrales españoles. Hay elementos compatibles, pero todavía no evidencia suficiente para considerarla demostrada.
Cuarta hipótesis. Existe una estrategia centralizada y dirigida políticamente desde Marruecos que integra los diferentes acontecimientos. Con la evidencia pública disponible, esta hipótesis excede el nivel probatorio que puede sostenerse actualmente.

18. Qué sabemos y qué no sabemos
Sabemos que existieron alertas anteriores al 30J. Sabemos que el CENIF considera que la entrada fue planificada y no espontánea. Sabemos que el informe atribuye actuaciones de facilitación y guiado a agentes marroquíes. Sabemos que no identifica al autor intelectual último. Sabemos que Marruecos demostró posteriormente capacidad para impedir que otra convocatoria alcanzara la frontera. Sabemos que la reivindicación territorial permanece activa y que existe una nueva convocatoria para el 20S.
No sabemos quién dirige formalmente esa convocatoria ni si llegará a materializarse. No sabemos si existe una relación organizativa entre el 30J y el 20S. No sabemos si las distintas manifestaciones de presión responden a una dirección estratégica común. Y no conocemos todavía con suficiente precisión toda la cadena de recepción, valoración y decisión española anterior al 30J.
Mantener visibles estos límites no reduce la capacidad analítica. Evita que la hipótesis sustituya a la evidencia.
Conclusiones
La crisis de Ceuta no terminó cuando disminuyeron las entradas del 30 y 31 de julio. Sus efectos permanecen en el terreno político, institucional, diplomático, informativo, económico y de seguridad. La aparición de nuevos acontecimientos relacionados con Ceuta obliga a estudiar el caso longitudinalmente.
La evidencia disponible no permite afirmar que el 30J, el 15A, las reivindicaciones territoriales posteriores y la convocatoria del 20S constituyan una única operación. Pero tampoco resulta analíticamente satisfactorio tratarlos automáticamente como acontecimientos sin relación. Entre las cuatro hipótesis expuestas anteriormente, la evidencia disponible respalda con mayor solidez las dos intermedias. Ceuta puede estar funcionando como un espacio recurrente de presión en el que actores diferentes, instrumentos diferentes y objetivos inmediatos diferentes convergen sobre una misma vulnerabilidad estratégica.
El contraste entre el 30J y el 15A demuestra que la actitud marroquí modifica decisivamente el resultado fronterizo. La continuidad de la reivindicación territorial mantiene activo el objeto político. La explotación informativa demuestra que los efectos de una crisis pueden ser aprovechados por actores que no participaron en su origen. Y la convocatoria del 20S permitirá observar si la presión vuelve a transformarse, esta vez desde una lógica predominantemente territorial y simbólica.
Todavía no puede afirmarse que exista coerción acumulativa. Sí existen razones suficientes para investigarla. La diferencia es fundamental. Si los próximos acontecimientos muestran una secuencia de presión, respuesta limitada, absorción y posterior reiteración mediante instrumentos diferentes, aumentará la capacidad explicativa de esa hipótesis. Si, por el contrario, las convocatorias posteriores se desinflan, Marruecos mantiene un control consistente de la frontera y desaparece la continuidad funcional, deberá reducirse.
El 20S constituye una oportunidad analítica excepcional porque la hipótesis y sus escenarios quedan fijados antes del acontecimiento. Esto permitirá evaluar posteriormente aciertos, errores y capacidad real de anticipación sin reconstruir retrospectivamente la predicción.
La cuestión estratégica no es únicamente quién estuvo detrás del 30 de julio. Es qué aprendieron del 30J Marruecos, España, sus aliados y cualquier actor interesado en conocer cuánto puede presionarse sobre Ceuta antes de provocar una respuesta española de mayor intensidad.
Nota metodológica
El análisis diferencia información verificada, evidencia documental, atribuciones de fuente, inferencias analíticas e hipótesis. La coincidencia temporal o narrativa entre actores no se considera evidencia suficiente de coordinación. La amplificación de un acontecimiento no implica participación en su origen y la participación operativa de agentes no permite elevar automáticamente la atribución al nivel político estatal.
La hipótesis de coerción acumulativa se mantiene abierta y sometida a contraste temporal. La evaluación prospectiva del 20S queda fijada con cierre de fuentes del 7 de septiembre de 2026 y deberá confrontarse posteriormente con la evolución observada sin modificar retrospectivamente sus escenarios.
Las visualizaciones Minerva incluidas en este informe representan evaluaciones cualitativas derivadas del análisis. En el Mapa de presión Minerva, la posición de cada episodio responde a una evaluación de dos dimensiones, intensidad física e intensidad informativa, construida a partir de la evidencia examinada al cierre. La escala permite comparar los episodios dentro del caso analizado y no constituye una medición estadística ni un índice cuantitativo.
Los procedimientos internos de obtención, selección, correlación y tratamiento de indicadores forman parte de las capacidades analíticas de Minerva Institute y no se incluyen en la versión pública.
Ana Isabel Díaz Delgado
Directora de MINERVA INSTITUTE
Fuentes principales
[1] CENIF, Centro Nacional de Inmigración y Fronteras. Informe sobre la entrada masiva irregular en Ceuta. Copia de 55 páginas examinada por Minerva Institute. Agosto de 2026.
[2] Información pública sobre la posición de la Dirección General de la Policía y la controversia de atribución. EFE y otros medios nacionales. 2-3 de septiembre de 2026.
[3] Declaraciones de Nizar Baraka sobre Ceuta y Melilla y respuesta española. Cobertura pública de 3-4 de septiembre de 2026.
[4] El Independiente. Convocatoria difundida en redes para exigir la liberación de Ceuta y Melilla. 4 de septiembre de 2026.
[5] El Español. Información sobre la circulación de mensajes relativos al 20S. 4 de septiembre de 2026.
[6] Antena 3 Noticias. Seguimiento de la convocatoria del 20 de septiembre y preocupación en Ceuta. 5 de septiembre de 2026.
[7] El Nacional. Ceuta y Melilla en el contexto de las elecciones marroquíes de septiembre. 6 de septiembre de 2026.
[8] Cadena SER. Información sobre la propuesta española de reforzar la dimensión europea de Ceuta y la presencia de Frontex. 6 de septiembre de 2026.
[9] El País. Información sobre los efectos económicos posteriores a la crisis de Ceuta. 6 de septiembre de 2026.
[10] Newtral. Verificación de un vídeo de agentes marroquíes cerca de la frontera de Ceuta. 6 de septiembre de 2026.
[11] Minerva Institute. Análisis de caso Minerva. Ceuta 2026. Alerta temprana, atribución y respuesta ante una crisis en zona gris. Versión revisada, 3 de septiembre de 2026.

