Resumen.
La guerra cognitiva constituye uno de los principales campos de confrontación estratégica en el siglo XXI. Más allá de la desinformación tradicional, se trata de un enfoque integral cuyo objetivo es condicionar las percepciones, las emociones y la capacidad de decisión de sociedades enteras. La Unión Europea afronta campañas lideradas por actores estatales como Rusia, China e Irán, así como por actores no estatales y redes transnacionales, que buscan explotar fisuras políticas y sociales. España, por su posición geográfica y política, se ha convertido en un objetivo de primer orden. La respuesta europea avanza con iniciativas como el Código de Buenas Prácticas contra la Desinformación o el Observatorio Europeo de Medios Digitales (EDMO), pero aún es fragmentaria. Se requiere un enfoque integral que combine cooperación internacional, vigilancia tecnológica y resiliencia ciudadana.
Palabras clave:
Desinformación, Europa, guerra cognitiva, inteligencia artificial, Unión Europea.
Abstract.
Cognitive warfare represents one of the main strategic confrontation fields in the 21st century. Unlike traditional disinformation, it constitutes a comprehensive approach aimed at conditioning perceptions, emotions and decision-making capacities of entire societies. The European Union faces state-led campaigns by Russia, China and Iran, as well as non-state actors and transnational networks exploiting political and social divides. Spain, due to its geographic and political position, has become a prime target. The EU’s response, including the Code of Practice on Disinformation and EDMO, remains fragmented. A comprehensive approach is needed, combining international cooperation, technological monitoring and civic resilience.
Keywords:
Artificial intelligence, cognitive warfare, disinformation, Europe, European Union.
INTRODUCCIÓN
La guerra cognitiva trasciende el concepto tradicional de desinformación, pues no se limita a la difusión de noticias falsas, sino que busca alterar el marco mental con el que los ciudadanos interpretan la realidad¹. Se despliega en un entorno digital donde la sobreinformación, la manipulación emocional y el uso de tecnologías emergentes como la inteligencia artificial generativa, los bots y los deepfakes permiten moldear opiniones y debilitar la confianza en las instituciones. La OTAN ya reconoce la dimensión cognitiva como un nuevo dominio de la guerra, y la Unión Europea la sitúa en el centro de sus estrategias de seguridad. Para España, supone un desafío multidimensional que afecta a la cohesión social, la política exterior y la legitimidad democrática².
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ACTORES Y HERRAMIENTAS.
1.1 Actores estatales.
Rusia explota sistemáticamente las divisiones internas en Europa mediante campañas de desinformación dirigidas a procesos electorales, protestas sociales y conflictos como el de Ucrania³. Utiliza medios como RT y Sputnik, granjas de trolls coordinadas y campañas masivas en plataformas como Telegram y X. Su estrategia se centra en sembrar la desconfianza hacia las instituciones occidentales y amplificar narrativas polarizadoras.
China emplea su diplomacia digital y medios como CGTN y Xinhua para legitimar su modelo político autoritario y cuestionar los valores occidentales. Sus campañas son más sutiles y están vinculadas a iniciativas comerciales, la cuestión de Taiwán y la Franja y la Ruta. Beijing busca generar una percepción positiva de su sistema mientras presenta a Occidente como decadente e hipócrita.
Irán amplifica narrativas sobre el conflicto palestino-israelí, apoya a sus proxies regionales y busca erosionar las posiciones europeas en Oriente Medio. Utiliza redes de influencia que operan tanto en medios tradicionales como en plataformas digitales, especialmente durante crisis regionales⁴.
1.2 Actores no estatales.
Incluyen grupos extremistas de diversa índole, redes conspirativas transnacionales y colectivos radicales que operan principalmente en Telegram, foros especializados y la dark web. Estos actores a menudo actúan como multiplicadores de las narrativas estatales o desarrollan sus propias campañas de desestabilización⁵.
1.3 Herramientas principales.
Las herramientas empleadas en la guerra cognitiva incluyen bots y trolls para amplificación artificial de contenidos y creación de falsos consensos, deepfakes y medios sintéticos creados mediante inteligencia artificial generativa para fabricar evidencias falsas, medios estatales y plataformas afines que aparentan independencia editorial, infoxicación mediante saturación informativa que dificulta el discernimiento ciudadano, microtargeting para segmentación precisa de audiencias, y astroturfing para simular movimientos ciudadanos espontáneos.
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IMPACTO EN LA UE Y EN ESPAÑA.
La guerra cognitiva amenaza directamente la cohesión política y social de Europa. En el ámbito europeo se han documentado campañas rusas durante el referéndum del Brexit y las elecciones francesas y alemanas⁶. La pandemia de COVID-19 fue instrumentalizada por China y Rusia con narrativas destinadas a desacreditar las vacunas europeas y presentar las propias como superiores.
2.1 Vectores específicos en España.
En España, los vectores principales incluyen la migración, donde bulos sistemáticos sobre llegadas masivas se utilizan como arma de polarización política. La cuestión catalana, con narrativas externas que amplifican la polarización territorial y cuestionan la unidad nacional sobre Ceuta y Melilla, mediante la instrumentalización de la presión migratoria para generar tensiones con Marruecos, OTAN y Ucrania, con discursos que intentan presentar a España como subordinada a intereses ajenos, y la memoria histórica, explotando divisiones sobre el pasado para debilitar la cohesión social⁷.
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RESPUESTAS ACTUALES DE LA UE.
3.1 Marcos normativos y operativos.
La Unión Europea ha desarrollado un conjunto de herramientas legales y operativas para enfrentar la desinformación. El Código de Buenas Prácticas contra la Desinformación obliga a las grandes plataformas a adoptar medidas para reducir contenidos manipulativos⁸. El EDMO coordina centros de verificación en todos los Estados miembros. Las Task Forces del SEAE constituyen unidades especializadas del Servicio Europeo de Acción Exterior dedicadas a detectar y contrarrestar narrativas hostiles, especialmente rusas.
Adicionalmente, el Digital Services Act, proporciona herramientas legales para exigir transparencia a las plataformas digitales, mientras que el European Democracy Action Plan establece un marco integral para proteger los procesos democráticos.
3.2 Respuesta española.
La Estrategia Nacional contra las Amenazas Híbridas (ENCOT 2024) reconoce la desinformación como amenaza directa a la seguridad nacional, mientras que la Estrategia de Seguridad Nacional subraya la dimensión híbrida de los conflictos contemporáneos⁹.
3.3 Limitaciones identificadas.
Las principales limitaciones incluyen coordinación insuficiente entre Estados miembros, dependencia tecnológica de plataformas no europeas, recursos limitados para monitorización en tiempo real, baja alfabetización mediática ciudadana, y respuestas reactivas en lugar de preventivas.
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RETOS EMERGENTES.
La guerra cognitiva evoluciona paralelamente a la innovación tecnológica y los cambios sociopolíticos. Los principales desafíos incluyen múltiples dimensiones tecnológicas, sociales y geopolíticas.
4.1 Desafíos tecnológicos.
Los deepfakes y medios sintéticos representan una amenaza creciente, ya que las falsificaciones audiovisuales generadas por IA alcanzan niveles de realismo que dificultan enormemente su detección. Una grabación fabricada puede viralizarse en horas antes de ser desmentida, causando daños irreversibles.
La micro segmentación y manipulación personalizada permite dirigir mensajes específicos a grupos reducidos según sus preferencias, miedos o sesgos cognitivos, multiplicando exponencialmente el impacto de las campañas.
4.2 Desafíos sociales.
La fatiga informativa y apatía social resultante de la sobreexposición a flujos constantes de información contradictoria genera desconfianza generalizada y desconexión ciudadana, facilitando la penetración de mensajes extremistas.
La polarización algorítmica creada por los algoritmos de recomendación genera cámaras de eco que refuerzan sesgos preexistentes y dificultan el diálogo constructivo.
4.3 Desafíos geopolíticos.
La instrumentalización de conflictos globales como las guerras en Ucrania y Gaza, las tensiones sobre Taiwán o el pulso entre Irán e Israel generan narrativas que repercuten directamente en Europa. España está especialmente expuesta por su ubicación estratégica y relación con el Magreb.
La brecha de soberanía digital derivada de la dependencia de infraestructuras y plataformas no europeas limita la capacidad autónoma de respuesta y debilita la soberanía digital¹⁰.
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OPORTUNIDADES ESTRATÉGICAS.
5.1 Desarrollo de capacidades propias.
El impulso a proyectos europeos de detección automática de deepfakes, algoritmos de verificación y plataformas seguras puede reducir la dependencia externa y consolidar la autonomía estratégica digital. Iniciativas como el European High Performance Computing Joint Undertaking o el European AI Board apuntan en esta dirección.
5.2 Cooperación reforzada UE-España.
La coordinación en vigilancia cognitiva, análisis de narrativas y respuesta rápida puede posicionar a España como actor clave en el flanco sur, conectando las dimensiones europea, africana y magrebí de la seguridad cognitiva.
5.3 Educación y resiliencia ciudadana.
La formación en pensamiento crítico, alfabetización mediática y cultura digital constituye la medida más eficaz y sostenible. La incorporación de programas específicos en el sistema educativo, universidades y espacios comunitarios puede crear ciudadanos menos vulnerables a la manipulación.
5.4 Papel de think tanks y sociedad civil.
Institutos como Minerva pueden anticipar tendencias, generar alertas tempranas y traducir la complejidad de la guerra cognitiva a un lenguaje accesible, actuando como puente entre instituciones, empresas privadas y ciudadanos.
5.5 Diplomacia digital proactiva.
Europa y España pueden proyectar narrativas globales propias basadas en la defensa de la democracia y los derechos humanos, utilizando los mismos canales digitales que emplean actores autoritarios. La diplomacia digital puede convertirse en un instrumento de influencia positiva.
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RECOMENDACIONES ESPECÍFICAS.
6.1 Para la Unión Europea.
Se recomienda crear un Centro Europeo de Resiliencia Cognitiva que coordine respuestas transnacionales, desarrollar capacidades tecnológicas europeas de detección y verificación, establecer protocolos de respuesta rápida ante campañas de desinformación masiva, y reforzar la cooperación en inteligencia sobre amenazas híbridas.
6.2 Para España.
Las recomendaciones incluyen desarrollar una Estrategia Nacional de Resiliencia Cognitiva integral, crear unidades especializadas en las FCSE para monitorización digital, implementar programas de alfabetización mediática en el sistema educativo, y establecer mecanismos de coordinación con medios de comunicación y plataformas.
CONCLUSIONES.
La guerra cognitiva representa un frente principal de confrontación en el siglo XXI que define la legitimidad y estabilidad de las democracias europeas. No se trata de una amenaza secundaria, sino de un campo de batalla que requiere respuestas estratégicas integrales. España debe blindar su resiliencia cognitiva mediante un enfoque multidimensional que combine cooperación internacional, innovación tecnológica, educación ciudadana y diplomacia digital proactiva. La respuesta no puede ser únicamente defensiva, sino que debe incluir elementos proactivos de proyección de valores democráticos.
El Minerva Institute, por su perfil analítico e independencia, puede constituirse como actor de referencia en la detección temprana de amenazas cognitivas y en la propuesta de soluciones innovadoras que fortalezcan la democracia española y europea. La ventana de oportunidad es limitada, la evolución tecnológica y la sofisticación de las campañas adversas exigen una respuesta urgente y coordinada. El futuro de la democracia europea puede depender de nuestra capacidad para ganar esta batalla por las mentes y corazones de los ciudadanos.
Ana Isabel Díaz Delgado.
Directora de Minerva Institute.
Bibliografía.
¹ NATO Innovation Hub (2021). Cognitive Warfare: An Attack on Truth and Thought.
² Gobierno de España (2024). ENCOT – Estrategia Nacional contra las Amenazas Híbridas. Presidencia del Gobierno.
³ European External Action Service (2024). Foreign Information Manipulation and Interference Threats: Methodologies, Trends and Policy Responses.
⁴ Center for Strategic and International Studies (2023). Reports on Disinformation and Influence Operations.
⁵ Bradshaw, S., & Howard, P. (2024). The Global Disinformation Order: 2024 Global Inventory of Organised Social Media Manipulation. Oxford Internet Institute.
⁶ Weedon, J., Nuland, W., & Stamos, A. (2017). Information Operations and Facebook. Facebook Security Report.
⁷ Instituto Elcano (2024). La desinformación como amenaza a la seguridad nacional española.
⁸ European Commission (2022). Code of Practice on Disinformation. Publications Office of the European Union.
⁹ Gobierno de España (2024). ENCOT – Estrategia Nacional contra las Amenazas Híbridas.
¹⁰ Alvarado, M. (2023). Desinformación y democracia en Europa. Revista CIDOB d’Afers Internacionals, 134, 45-68.

